CAMELOT

La famosa leyenda sobre el Rey Arturo y la ciudad de Camelot, donde decidió convocar a los más valerosos y justos caballeros, para formar un grupo que velase por conservar la paz mundial, es bien conocida por la enorme cantidad de adaptaciones  de todo tipo, desde los  comics a  películas o musical teatral e incluso pasadas por el humor personal de los Monthy Pyton que tras la película de Los caballeros de la mesa cuadrada, convirtieron el film en el musical teatral Spamalot.

También se asocia a la historia, la construcción de una mesa redonda, donde todos los allí sentados tenían el mismo estatus ya que nadie ocupaba un espacio de presidencia o distinto al del resto. El personaje de Robin Hood también aparece en ocasiones como fiel subdito del rey Arturo. El mago Merlin como mentor del joven que el dia de mañana se convertirá en el rey de Inglaterra tras arrancar la espada clavada en la piedra… La espada Excalibur….. tantas y tantas leyendas en una….

Si ya de por sí, la leyenda resulta bastante ingénua, aumenta su épica y romanticismo la historia de  los amores platónicos entre Lady Guenevere, esposa de Arturo con Sir Lancelot du Lac, uno de los caballeros que rápidamente se convertirá en el mejor amigo del rey, formando un trío de personajes unidos por un amor imposible, con gran sentimiento de culpabilidad, lealtad y traición causados por unas emociones no deseadas, que les llevan a unas cotas de sacrificio personal difícilmente superables.

La historia está basada en la trilogía de T.H. White The once and future king, que el libretista y letrista Alan Jay Lerner, se empeñó en convertirla en musical e involucró a su músico colaborador Frederick Loewe, para trabajar en ella  tras el extraordinario éxito de My fair lady, su anterior trabajo juntos.

La obra se enfrentó a diversos problemas comenzando porque Lerner, principal impulsor del proyecto, fue abandonado por su esposa, en pleno proceso de la escritura del libreto, hecho que por una parte le hundió psiquícamente, aunque por otro lado le ayudó a sintonizar con los sentimientos del rey Arturo y en cómo afrontar los hechos. Esto hizo que cuando comenzaron los ensayos, su trabajo estaba muy retrasado, lo cual agravó el tema, ya que los productores habían contratado un reparto potente para asegurase el éxito, repitiendo con Julie Andrews como Guenevere, con Richard Burton como Arturo, Roody McDowall como Mordred, hijo bastardo de Arturo y Robert Goulet como Lancelot du Lac.

Un inciso, el doblaje de la película en nuestro país, cometió para mí un atropello típico de la época, castellanizando los nombres de los protagonistas llamando a Guenevere lady Ginebra, que me hacía verla como una reina beoda y a Lancelot du Lac como Lanzarote del Lago, a mayor gloria del archipiélago canario. Dejo la pregunta en el aire: “¿Se puede ser más cafres en este país?”.

Bueno, a lo que íbamos. La obra tuvo sus pre-estrenos típicos antes de llevarla a Broadway, comenzando por Toronto en 1960, donde la primera representación terminaba pasadas las doce y media de la noche. El mismo Lerner comentó que habían rivalizado con el “Tristán e Isolda” de Wagner en la capacidad de resistencia de las vejigas del público. Las desgracias no vinieron solas y Lerner tuvo que ser hospitalizado con una úlcera sangrante. El director Moss Hart sufrió un ataque al corazón y tuvo que dejar la dirección de la obra en manos de Lerner, que aunque consiguió cortar el musical en hora y media para su estreno en Boston, seguía siendo muy largo.

Loewe alabó la paciencia y profesionalidad de Richard Burton, que siempre haciendo gala de su buen humor aceptaba todos los cortes y cambios de última hora. Fue famosa la frase que Julie Andrews dijo a Lerner cuando le entregó en el último minuto la letra de la canción Before I gaze at you again, el día del estreno en New York, diciéndole: “Muy bien querido, pero la próxima vez trata de dármela la noche anterior”.

Las críticas de Nueva York estaban divididas y lo que realmente salvó el musical fue el show de Ed Sullivan, que invitó a su programa a Lerner y Loewe para hacer un especial conmemorativo del quinto aniversario del estreno de My fair lady, hecho que aprovecharon para representar cuatro fragmentos de su nuevo musical Camelot y ese fue el detonante de una venta anticipada de entradas, que batió todos los records habidos hasta la fecha en Broadway.

Otro hecho que le dio una publicidad extra fue que se le asoció con la administración Kennedy. Tras  el asesinato del presidente, que fuera compañero de estudios en Harvard de Lerner se supo que solía escuchar el disco poco antes de irse a dormir y que especialmente le gustaban los versos en los que Arturo, sentado a las afueras del castillo donde están Guenevere y Lancelot, asediando la fortaleza, antes de la batalla, encuentra a un niño al que encarga que cuente la historia a las futuras generaciones:

“No permitas que se olvide, que durante un breve, brillante momento,
existió un lugar conocido como Camelot”.

Finalmente se estrenó en Broadway en Diciembre de 1960 y se dieron 873 representaciones. Obtuvo cuatro de los cinco premios Tony a los que fue nominada, incluyendo a Richard Burton como mejor actor en un musical y el que no consiguió fue el de Julie Andrews como mejor actriz protagonista en un musical. El disco con el reparto original estuvo en las listas de ventas de Estados Unidos durante sesenta semanas.

La obra también triunfó en Londres con Laurence Harvey, Elizabeth Larner y Barry Kent en los papeles principales, estrenada en Agosto de 1964 y representada en 518 ocasiones. La siguiente adaptación fue para el cine con la película dirigida por un experto en cine y en musicales, Joshua Logan en 1967, que escogió para los papeles principales a Richard Harris, Vanessa Redgrave y Franco Nero.

El musical ha conocido posteriormente muchas reposiciones, si bien las más famosas fueron las que lideró Richard Burton retomando el papel del rey veinte años después, con Christine Ebersole y Richard Muenz para el Lincoln Center por una serie limitadísima de representaciones y la publicada en DVD que se grabó en 1981 para darla en un pase televisivo protagonizada por Richard Harris, que volvió a encarnar a Arturo por tres meses en el Winter Garden de New York.

No podemos obviar la representación que se dio en el Lincoln Center de una versión en concierto semi-representado, del 7 al 10 de Mayo de 2008, que también fue grabada y emitida por la cadena PBS, si bien ésta, desgraciadamente no está a la venta. En ella los papeles principales los defendieron Gabriel Byrne como Arturo, Marin Mazzie como Guenevere, Nathan Gunn como Lancelot, Christopher Lloyd como Pellinore, Fran Drescher como Morgan le Fey y Christopher Sieber como Sir Dinadan.

El musical tiene una banda sonora excelente repleta de temas épicos (Camelot), románticos (If ever I would leave you, How to handle a woman) y humorísticos (Then you may take me to the fair, C’est moi, I wonder what the king is doing tonight) que hace de ella otra excelente colaboración de la pareja compuesta por Lerner-Loewe.

MÚSICA: Frederick Loewe
LETRAS Y LIBRETO: Alan Jay Lerner

CD Original Broadway Cast

DVD 1967 Film del musical editado en España y DVD del pase por TV con Richard Harris (solo en zona 1)

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