LOVE’S LABOUR’S LOST

Se nota que a Kenneth Branagh le gusta el musical, Shakespeare y el cine, rindiendo con esta película su personal homenaje a todos ellos, sirviéndose del texto de “Trabajos de amor perdidos” (Love’s labour’s lost), la más extravagante obra de  Shakespeare según los expertos, de lenguaje sofisticado y juegos de palabras, que se cree que fue escrita para representar por los estudiantes del colegio de abogados, quizá los más apropiados para entender el estilo pedante y humorístico por momentos de la obra.

Reconozco que cuando vi la película en su día me pareció “extraña” y sólo me gustaron aisladamente los números musicales, que me parecieron unos videoclips estupendos, pero fue todo, hasta que una reciente revisión de la película me pilló seguramente en el momento adecuado y la disfruté enormemente. Branagh nos sirve una película para ser vista sin buscar ni esperar nada profundo de la trama, que no deja de ser más que una comedia para que nos empapemos de un torrente de imágenes que son  un auténtico placer para los sentidos.

Apoyándose como siempre en su amigo y habitual músico de todas sus películas Patrick Doyle, subraya las imágenes con una música incidental sólida que se nutre de los arreglos en canciones clásicas de Jerome Kern, Irving Berlin, George Gershwin y Cole Porter, ¡nada menos!, con unas coreografías bien etéreas o agresivas y terrenales, maravillosamente escenificadas y perfectamente ejecutadas por unos actores de teatro, que lucen con todo el glamur de las estrellas de los musicales, en su era de máximo esplendor.

Branagh transporta el texto de Shakespeare a los años 40 y hace cómplice al espectador con un derroche de guiños y homenajes al cine de la época con rendiciones a las coreografías acuáticas de Esther Williams, Nathan Lane imitando a Groucho Marx, e incluso en las escenas finales, planifica la despedida de los protagonistas en el hangar del  aeropuerto, para poder rendir tributo a la película romántica por excelencia: “Casablanca”.

Hemos hablado de imágenes y es que en este caso la fotografía de Alex Thompson es ciertamente impresionante,  componiendo unos cuadros que son auténticas postales de colores vivos del campo en otoño, que dan una calidez increíble a la película, rayando en ocasiones con la irrealidad por lo preciosista de sus composiciones.

Considero imprescindible ver la película en inglés donde los textos de Shakespeare, son recitados con tal devoción que adquieren otra dimensión en boca de estos intérpretes, que incluso en los recitados suenan musicalmente ya que tienen su cadencia y tono que casi da igual lo que estén diciendo. En este caso Branagh arriesgó en la adaptación reduciendo el texto casi a la cuarta parte, aunque se las arregló para mantener los diecisiete personajes con diálogo de la obra.

El argumento nos presenta a Ferdinand, rey de Navarra (Alessandro Nivola), que lleva a sus tres amigos Longaville (Matthew Lillard), Dumain (Adrian Lester) y Berowne (Kenneth Branagh) a firmar un pacto por el que se van a retirar de los placeres mundanos y durante tres años se dedicarán al estudio y la vida contemplativa. Berowne dice no ser capaz de cumplirlo, dudando de que puedan cumplirlo sus amigos, cuando tienen anunciada su visita a palacio la princesa de Francia (Alicia Silverstone), con sus damas Rosaline (Natascha McElhone), Maria (Carmen Ejogo) y Katherine (Emily Mortimer), que llegan a Navarra para tratar con el rey el tratado de Aquitania.

Para permanecer fieles a su promesa, el rey no les da alojamiento en palacio, ofreciéndoles una estancia en el campo donde se reunirán para tratar los temas que corresponda, pero inevitablemente el rey sucumbe a los encantos de la princesa y los tres caballeros se enamoran de las damas que la acompañan, descubriéndose todo tras un baile de disfraces.

La película recibió críticas enfrentadas que mientras unos la veían como “una idea interesante, pobremente ejecutada”, o “encantadora, luminosa, suave y dulce pero vacía”, otros la definían como  “pretenciosa” y se  quejaron del reparto en el que salvaban a Nathan Lane y Adrian Lester, condenando al resto por inapropiados, aunque todos alabaron los números musicales. “Rotten Tomatoes” (Tomates podridos), conocida página web dedicada a las crónicas y críticas de películas, la definió en un principio como horrible, pero con el paso del tiempo las reseñas recibidas llegaron a colocarse en un 49% a favor de la película, lo cual demostraba que tenía prácticamente el mismo número de defensores que detractores.

En fin, una rareza, que diría que merece ser vista.

   

Existe el audio con la música de Patrick Doyle y las canciones incluidas en la pelícla y también está editado el DVD con las canciones subtituladas en español.

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