CONCHA Yo lo que quiero es bailar

Concha Velasco, de nuevo dirigida por Jose Maria Pou ha vuelto a subirse a un escenario, ahora para sacar adelante un entretenimiento basado en su vida, contada por ella misma, a mayor gloria suya, en la que ha contado y callado lo que ha querido, que para eso es su vida y que a buen seguro, encantará a los fans de esta actriz vallisoletana.

Conchita Velasco me dejó pegado al sofá de casa cuando al principio de los años setenta la vi por televisión en “Las brujas de Salem”, una excelente actriz dramática a años luz de la simpática actriz que veíamos en cine, ganándose de pleno derecho el nombre de Concha y no Conchita, que me conquistó completamente cuando fui a propósito a Madrid, para verla en “Las arrecogías del beaterio de Santa Maria Egipciaca”, luego llegarían “Filomena Maturano”, “Yo me bajo en la próxima y usted” que estrenó con Pepe Sacristán en el Teatro Principal de Valencia, dirigida por Adolfo Marsillach con gran éxito, más tarde estaría en “Buenas noches, madre”,  “Carmen, Carmen”, “Mata Hari” y ya le perdí un poco la pista, hasta que volví a rendirme a ella en “La vida por delante” de la mano de Pou.

Este espectaculo que se llama CONCHA Yo lo que quiero es bailar, nos habla de sus aspiraciones de bailar, no de interpretar o cantar, aunque la vida llevó a Concha a ser actriz y ocasionalmente cantante, por eso se pasa los más cien minutos de duración del espectáculo hablando y cantando, dejando para el final el esbozo de una coreografía que baila acompañada de otras muchas Conchas proyectadas tras ella en unas pantallas gigantes.

Concha tiene muchas tablas. Concha sabe manejar cualquier situación. Concha Velasco nos cuenta anécdotas de su vida escénica, desvelándonos algunas muy graciosas y curiosas como las referidas a Dalí, Mary Carrillo, Celia Gamez o Antonio Gala por nombrar aldunos. Agradece a los que han  sido sus maestros a lo largo de su carrera, incluso se atreve a imitar a alguno con cariño no exento de humor, terreno en el que Concha se desenvuelve muy bien.

También nos recita emotivos textos de Ruyard Kipling, Teresa de Jesús o  Jardiel Poncela entre otros. Nos interpreta fragmentos de las obras más significativas en su carrera y acompañada de cuatro músicos nos canta temas que se hicieron famosísimos en sus películas de los años sesenta como “Las chicas de la Cruz Roja“, “El día de los enamorados” o la revolucionaria “Chica ye-ye”, que cantó en la película de “Historias de la televisión” con Tony Leblanc, como suele decirse “por exigencias del guión” y se convirtió en un megaéxito de la época que sorprendió a todos y a ella la primera, obligándola casi a grabar un disco que se hizo tremendamente popular y la canción quedará asociada a ella de por vida. Elige este popular tema de Augusto Algueró como bis, al final de su espectáculo pidiendo a “todos los que puedan levantarse a bailar” (y es que el grueso de fans de Concha ya tienen una edad….) y termina su espectáculo con toda la platea de pie bailando, cantando y dando palmas, en un subidón total, que hace salir a la gente con una sonrisa en la boca.

A lo largo de su monólogo intercala algunos temas famosos de musicales, llevándolos a su historia personal en el mundo del teatro, como “Sigo aquí” (I’m still here) del musical Follies de Sondheim, donde una actriz nos cuenta que a pesar de todo lo que ha pasado, sigue en la brecha, también cuando nos habla de sus inicios para aprender baile e interpretación tuvo sus problemas con algunos profesores que no la entendían con el tema “Nada” (Nothin’) del musical A chorus line de Marvin Hamlisch o “Al ver el desfile pasar” (Before the parade passes by) del musical Hello Dolly de Jerry Herman, que representó por toda España, años atrás .

Nos cuenta algunos chistes, quizá demasiado conocidos por todos, que su público fiel ríe con ella, momento que Concha aprovecha para cruzar las piernas haciendo una alusión al anuncio que popularizó en televisión sobre las pérdidas de orina.

El único “pero” que pondría es la falta de originalidad del formato, ya que aunque se trata prácticamente de un monólogo, desde la primera escena hay demasiadas similitudes con el espectáculo del año 2002 Elaine Stritch at the Liberty, editado en DVD donde se puede ver la versión original de esta fórmula escénica, con la Stritch ataviada con una simple camisa ancha blanca, medias negras y tacones, recorriendo el escenario mientras se sincera con su público, hablando de sus problemas con el alcohol o su relación con Marlon Brando. Concha viste igual, se sienta en un taburete igual, confiesa su método interpretativo a golpes de whisky, habla de su discurso preparado para la noche en que no le dieron el Goya, como Stritch habla de su discurso preparado en la noche en que no le dieron el Tony, pero la mayoría de fans de Concha no deben conocer de la existencia de esta señora llamada Elaine Stritch y aunque lo supieran les daría igual, ya que se lo pasan estupendamente con su Concha y su actuación.

Gustará a los fans de Concha Velasco y dentro de lo que es, pudo haber sido mucho más auténtico y arriesgado por parte de nuestra actriz, ya ue en algunos momentos veía a Concha interpretando a Concha Velasco y es que es un personaje tan público, que a veces cuesta distinguir la línea que divide a la mujer de su personaje, pero no engaña ni molesta a nadie y termina siendo un espectáculo correcto,  que con la que está cayendo, no es poco.

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