SHAKESPEARE EN BERLÍN

Chema Cardeña vuelve a dar en la diana con su nueva obra “SHAKESPEARE EN BERLÍN” y juega con sus temas favoritos: el pasado como una forma de entender el presente, Shakespeare como la Biblia que contiene toda enseñanza para vivir y sobrevivir y unos actores con los que lleva trabajando mucho tiempo en su compañía Arden Producciones.

En esta ocasión el argumento nos lleva a 1966 donde un anciano desde Buenos Aires nos cuenta cómo era la vida en Berlín y nos lleva a la bulliciosa ciudad mediante un flashbacks a 1933 cuando nadie intuía lo que les depararía el futuro como nación pero el incendió del Reichstag hizo disparar las alarmas y se especuló con que fuese cosa de los comunistas, luego saltamos a 1938 en la noche de los cristales rotos cuando las brigadas nazis atacaron los negocios y viviendas de los judios, para dar un salto hacia adelante a 1941 cuando ya estaba en marcha la “solución final” con los trenes que se llevaban a judios a parederos desconocidos de los que no volvían nunca y finalmente a 1946 tras el final de la guerra.Para contarnos la historia Cardeña se sirve de tres personajes, dos amigos de infancia Leo (Chema Cardeña) y Martin (Juan Carlos Garés), además de Elsa (Iria Marquez), la mujer de Martin. Leo es judio, actor y homosexual lo cual es sabido por sus amigos, con los que tiene una relación de convivencia casi de núcleo familiar, algo que reprocha Martin a Leo en ocasiones ya que quisiera tener más privacidad con su esposa, pero el paso del tiempo nos irá descubriendo los cambios en ellos y en Alemania que nos llevarán a un desenlace que sólo se entiende tras ver la evolución de los personajes a lo largo de los años y de las situaciones que marcarán sus vidas.

La historia está tan bien escrita que con tan solo 75 minutos y tres personajes nos cuenten más de 20 años de historia, que desde nuestra situación privilegiada como espectadores, sabemos que ocurrió así, pero para mi Cardeña va mucho más allá, puesto que la trama está preñada de coincidencias con nuestro presente, ya que la Alemania nazi surgió tras una gran crisis, gente desahuciada, un porcentaje elevadísimo de paro y un río revuelto de fuerzas políticas que hicieron que la aparición de un lider, diera a sus habitantes un hálito de esperanza, haciéndoles sentirse orgullosos de ser alemanes, si no eras judío, claro.La pregunta que nos lanza la productora es: “Y tú, ¿qué hubieras hecho?”. Tras el final de la guerra llegaron los juicios de Nuremberg que intentaron lavar la barbarie cometida, pero como se dice en la obra “Alemania quería olvidar” y eso me lleva a conectar con la tan cacareada “memoria histórica” donde una gran parte de la población de nuestro país quiere “olvidar y pasar página” y todo esto con Shakespeare flotando en el ambiente gracias a las recurrentes frases de Leo que convierte al autor inglés en vigente, inmortal.

Si el fin de la cultura es hacer pensar al público y servirnos de espejo de nuestras fantasías y nuestras miserias, esta obra me hizo pensar en los trabajadores de Canal Nou y sus protestas, a los que se recriminó cuando cerraron la cadena por qué no habían denunciado antes los atropellos y falta de libertad en los informativos, pero vemos que eso sigue pasando hoy en día en el canal nacional donde se omiten o se difuminan noticias y los trabajadores las denuncian pero, todo sigue igual. Y es que repito, cuando es tu trabajo, el que te da de comer y con qué pagar tus deudas…. “¿tú qué hubieras hecho?”. La obra ha estado de gira por España y ahora ha recalado en la Sala Russafa de Valencia donde estará hasta el 21 de Mayo 2017. Fue candidata a los Premios Max de 2017 como mejor espectáculo y autoría teatral, resultando finalista Chema Cardeña como mejor actor de reparto, si bien el autor ha sabido repartir el peso de los papeles y los cambios paulatinos de los personajes están muy bien trabajados por los tres actores.

TEXTO y DIRECCIÓN: Chema Cardeña

El texto de la obra está publicado y se puede comprar en el mismo teatro.

Para terminar un video promocional de la obra

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