
LA TERNURA
Aunque el título pueda llevar a engaño, quiero advertir que Alfredo Sanzol con su última obra “LA TERNURA”, no ha escrito una pieza romántica y dulce, sino que ha rebasado los límites del humor fino, la ironía y la comedia, con toques fantásticos de sus anteriores trabajos “LA CALMA MÁGICA” o “LA RESPIRACIÓN“, para zambullirse en la comedia clásica, homenajeando nada menos que a William Shakespeare, permitiéndose citar en el texto algunos títulos de las comedias del bardo y tomando ideas de sus obras para escribir un argumento original y descacharrante.
La acción nos lleva a una nave dentro de la Armada Invencible española. En ella viajan enviadas por el rey Felipe II, una reina con sus dos hijas, elegidas para casarse con nobles ingleses, a fin de asegurar la alianza de sus países, pero la soberana española planea hundir la flota con su magia y escapar con sus hijas a una isla desierta, donde vivir tranquilas, sin tener que soportar a los hombres. Pero la isla, ¡ay!, no es como habían previsto y en ella hay tres hombres, que se han refugiado en ella para vivir sin tener que soportar a ninguna mujer.
Con semejante arranque ya nos tememos lo peor y reímos con la habilidad de Sanzol para mostrar las virtudes y defectos de cada uno de los sexos, entrando a pies juntillas en cada giro que propone el autor, complicando más y más la trama, disfrutando por adelantado de lo que pensamos que vendrá detrás y aún así, Sanzol siempre va un paso por delante, superando nuestras expectativas.
En la obra se nos presenta a una madre que quiere apartar a sus hijas de los hombres, para que no se enamoren y sufran. Exactamente lo mismo que el padre quiere para sus hijos, con los que se apartó a aquella isla. Pero el amor es preciso, inevitable y para vivirlo hay que dar espacio a LA TERNURA, atreviéndose a mostrar los sentimientos y a entrar en la rueda de la vida, que por más que los padres intenten evitar el dolor a sus hijos, es una batalla perdida.

Una escena de “La ternura”
En el reparto estupendamente dirigido, con unos personajes tan bien escritos y unos actores con una química entre ellos tal, que desde la primera escena nos sentimos como otros habitantes más de la isla. Sabemos más que los propios personajes de ellos mismos y entramos con gusto en la ficción, disfrutando con ellos no sólo en sus alegrías, sino también en sus angustias, que sabemos destinadas a tener un final feliz.
Los seis actores que dan vida a la obra son Paco Déniz (leñador Verdemar), Elena González (Reina Esmeralda), Natalia Hernández (Princesa Salmón), Javier Lara (leñador Azulcielo), Juan Antonio Lumbreras (leñador Marrón) y Eva Trancón (Princesa Rubí). Cada uno de ellos va vestido del color que identifica a su personaje. Alejandro Andújar, se ha ocupado del diseño del vestuario y del espacio escénico, prácticamente vacío, pero con recursos suficientes para dar cabida a las necesidades del guion.
La iluminación de Pedro Yagüe y la música de Fernando Velázquez subrayan perfectamente cada situación y la suma de todo el equipo, hacen del producto una obra muy bien acabada, de dos horas sin interrupción, que termina con todo el público en pie aplaudiendo, obligando a salir a saludar a los actores en repetidas ocasiones.
Un divertimento que puede convertirse en la sensación teatral de la temporada. Estuvo agotando localidades en el Teatro de La Abadia de Madrid hasta el 4 de Junio de 2017, pero ha salido de gira y si pasa por vuestra ciudad, os garantizo dos horas repletas de diversión.
Texto y dirección: Alfredo Sanzol





