EL PRÍNCIPE

“El fin justifica los medios” es una de tantas frases de Maquiavelo y cuando escuchamos la frase “es una persona maquiavélica” sabemos que se refieren a una persona malvada, conspiradora y manipuladora y esto se debe a un autor Niccolò Machiavelli, consejero político en el siglo XVI de la República de Italia, que acusado de haber conspirado contra los Médici fue torturado, encarcelado y exiliado escribiendo a raíz de ello su obra “El príncipe”, que dedicó a Lorenzo de Medici en la que a través de varios capítulos venía a dar las pautas y consejos para mantener el poder.

A la figura del gobernante a la que denomina “el príncipe”, bien sea en una república o en una monarquía  van dirigidas sus reflexiones con ejemplos extraidos de la historia de la humanidad desde Moisés demostrando que ante un pueblo oprimido o descontento aparece un lider al que se le otorga el poder para que lo cambie todo, que deberá vigilar a sus enemigos ya que su poder es más frágil que el conquistado por un monarca en herencia, a la que no pueden acceder la mayoría de los súbditos. El objetivo del libro es mantener el poder a costa de lo que sea, aunque haya que pasar por encima de lo que dicte la moral o el idealismo.En la difícil adaptación teatral que hace Juan Carlos Rubio se vale de un excelente actor, Fernando Cayo, que debe defender su discurso a lo largo de setenta minutos en los que se han condensado varios textos de Maquiavelo además de “El Príncipe”, como “El arte de la guerra”, “Discursos sobre la primera década de Tito Lavio” y “La mandrágora”, con los que Rubio orquesta un discurso que el protagonista graba en casettes y que para su exposición al público se ayuda de elementos como proyecciones en las que vemos a “príncipes” de la talla de Hitler, Musolini o Franco.

El autor recomienda el uso de las armas para mantener el poder y es algo que se ha hecho desde cualquier poder, recordemos las cruzadas llamadas “guerras santas” porque eran para “evangelizar” al “infiel”, o la inquisición y en este monólogo Juan Carlos Rubio introduce elementos como voces en off, un tocadiscos, una cafetera o el proyector para restarle peso al monólogo, por más que no deje de serlo y no creo que pudiera haberse sido de otro modo, de hecho nunca se había llevado el texto al escenario.La obra escrita hace más de 500 años se importa a nuestros días pero sólo a nivel de la escenografía de Eduardo Moreno y el vestuario del protagonista para sentirla más cercana y actual. Hay que destacar la acertada utilización de las luces por parte de José Manuel Guerra y por supuesto la difícil tarea de Fernando Cayo y Juan Carlos Rubio para conseguir hacer más digerible esta pieza en la que cada frase es objeto de reflexión y que éstasa se suceden sin descanso para el espectador que no puede relajar la atención en ningún instante.

Maquiavelo siempre jugó con la ambiguedad y no queda claro si su obra es un manual escrito para que los gobernantes sepan cómo manejar al pueblo o es un aviso al pueblo acerca de cómo es manejado por los gobernantes, como nos advierte el propio Juan Carlos Rubio en el programa de mano que nos dan en el teatro y que nos lanza una tremenda reflexión en el desenlace que nos hemos estado haciendo a lo largo de toda la obra.La obra se estrenó el 12 de Junio de 2015 en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares y desde entonces está de gira por toda España, agotando localidades en Almagro o Madrid.

TEXTOS: Nicolás Maquiavelo
ADAPTACIÓN Y DIRECCIÓN: Juan Carlos Rubio

Para terminar algunos videos promocionales de la obra

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Esta web utiliza cookies puedes ver aquí la política de cookies. Si continuas navegando estás aceptándola