Andrés Sopeña Monsalve, profesor de derecho de la Universidad de Granada, publicó en 1994 un libro bajo el título de “EL FLORIDO PENSIL, Memoria de la escuela nacionalcatólica”, en el que daba un repaso al sistema educativo de la postguerra española, que visto ahora por las generaciones actuales pensarán que es una película de humor o terror, según se mire, pero que en los años cincuenta, era como era.
Reuniendo muchos ejemplos de textos de la época, con planteamientos aritméticos imposibles por lo absurdo de la cuestión, como “si metemos en una cesta 3.600 huevos….” a lo que un niño responde que “no, que es imposible. Primero porque no caben en una cesta y segundo porque se reventarían por el peso los que estén debajo…”, nos recuerda tantas y tantas situaciones en que no se enseñaba a razonar, sino a aprender de memoria, en plan dogma.
La obra literaria fue adaptada para representarla teatralmente por el grupo vasco Tanttaka, que la llevó a los escenarios en 1996 y luego pudo verse en castellano, así como en película, porque en el año 2002 el director Juan José Porto la llevó al cine, contando con un plantel de actores como Daniel Rubio, Gran Wyoming, Fernando Guillén, Natalia Dicenta, Emilio Gutiérrez Caba, Maria Isbert, Chus Lampreave, Francis Lorenzo, Jorge Sanz…
Los cinco actores que la representan están constantemente entrando y saliendo de múltiples personajes y así podemos ver cómo pasan de ser un niño a ser una madre, un cura que imparte religión o un inspector de la Falange que va a hacerles un exámen. La acción se desarrolla en un escenario único, por supuesto un aula presidida como era de rigor, por la bandera española y las fotos de Franco y José Antonio Primo de Rivera a ambos lados de un crucicijo.
TEXTO: Andrés Sopeña Monsalve