Clint Eastwood es un clásico en vida y una afortunada excepción en el mundo del cine. Ha recorrido un largo camino desde una carrera como actor, que en los sesenta prometía tan poco, que decidió probar fortuna en Italia, hasta convertirse en un icono de tipo duro y un director del máximo prestigio.
Actor, productor, director, compositor, pianista, y cantante, ha gozado casi desde el principio de su carrera como director de una libertad creativa solo comparable a la de los mejores años de Woody Allen. Eastwood sin embargo ha podido mantener una unidad y continuidad en el equipo técnico sin parangón. Por ejemplo, su editor actual Joel Cox, lleva siendo el montador de sus películas desde 1976 y casi sucede lo mismo en fotografía, diseño artístico, vestuario, casting…
De recursos limitados como actor, ha sabido sacar a sus personajes el máximo partido, añadiendo en cada ocasión registros que ampliaban su imagen cinematográfica, hasta alcanzar composiciones tan celebradas como el William Munny de “Sin Perdón” (Unforgiven, 1992), Frank Horrigan de “En la línea de fuego” (In the Line of Fire, 1993) o Walt Kowalsky de “Gran Torino” (2008).
Esas capacidades se confirmaron con “El fuera de la ley” (The Outlaw Josey Wales, 1976), un western de indisimulada inspiración clásica, tanto cinematográfica como literariamente.
A partir de ahí su carrera como director ha ido evolucionando en calidad, tocando temas y estilos muy diversos, y aunque ha tenido películas de resultados mediocres, el nivel medio es bastante alto. Es a partir de “Sin Perdón”, y ya con sesenta y dos años, cuando el nivel y estilo de sus películas sube hasta convertirlo en un clásico, sin olvidar que ya antes había dirigido películas como “El jinete pálido” (Pale Rider, 1985) o “Bird” (1988), acercamiento musical a la vida de Charlie Parker.
Conocido por crear buen ambiente en los rodajes, y facilitar mucho el trabajo de los actores, rodar las tomas justas y no hacer muchas repeticiones, ha conseguido que en varias ocasiones sus actores consiguieran el Oscar: Gene Hackman, Sean Penn, Tim Robbins, Morgan Freeman y Hillary Swank. Sean Penn al recoger su Oscar por “Mystic River” (2003) dio las gracias a Clint Eastwood por haber entrado en su vida, tanto a nivel profesional como humano.
Si se ahonda en su universo creativo (actor, productor, director y compositor de muchas películas), se pueden apreciar constantes temáticas, tales como la presencia en sus personajes de un poso oscuro y contenido, la fuerte pervivencia de un pasado que siempre está ahí, o que vuelve para ajustar cuentas, por lo que, más allá de un hábil artesano, como parecía apuntar en los setenta, Clint Eastwood es un creador de primer nivel, un clásico.
Su musical: JERSEY BOYS