Recuerdo una anécdota que contaba mi padre de cuando estrenaron el cine donde vivía, que tras ver a una persona todos los días entrar a ver la misma película, le preguntaron si tanto le gustaba, a lo que respondió que era porque en un momento de la acción, una chica comenzaba a desnudarse, pero que cuando iba a quitarse la prenda más íntima, pasaba un tren por delante y no se veía a la chica desnuda, pero él confiaba en que algún día el tren se retrasaría. Eso es algo que en cine NO ocurrirá, porque lo que se ha grabado es lo que veremos una y otra vez y la actriz parpadeará siempre en el mismo momento o el protagonista saltará desde un puente, cayendo milagrosamente sobre el vagón de un tren que pasa por debajo, manteniendo perfectamente el equilibrio, la acción en cine es siempre exactamente igual.
En teatro es otra cosa. En teatro cualquier cosa puede suceder. Desde que el que tren se retrase, a que el actor sea alguien diferente del que vimos en la función del día anterior, o que la barca que debe cruzar el escenario de parte a parte, se quede anclada en mitad del escenario sin ir adelante o atrás. Esa es la magia del teatro, que cada función es diferente, que incluso el mismo actor o actriz un día esté más inspirado que otro y esa es una de las bazas que en “THE HOLE 2”, se multiplica hasta la impensable, porque partiendo de la base de que hay cuatro maestros de ceremonias acreditados (Alex O’Dogherty, Edu Soto, Canco Rodríguez y Victor Masán), aunque todos sigan el mismo guión, cada actor aportará su granito de arena que hará que cada función sea especial e irrepetible.
Por otro lado tenía curiosidad por ver a Alex O’Dogherty como Maestro de Ceremonias, porque el azar había hecho que no estuviera ni cuando vi “THE HOLE 1“, ni cuando vi “THE HOLE 2” y siendo que en este segundo espectáculo se había involucrado más, escribiendo incluso el guión, quería ver qué tal estaba como M.C., porque sólo lo había visto en alguna aparición esporádica en televisión y debo reconocer que sólo por el monólogo del primer acto en el que diría que está como media hora él solo con o contra el público, lo hizo muy bien.
A la salida me dijeron que cuando está Canco Rodríguez de Maestro de Ceremonias tiene un número brutal, pero claro, como he dicho antes cada función es distinta y más según el M.C. que te toque en suerte. Alguien comentaba a la salida que había repetido el espectáculo varias veces y es que incluso el público al ser distinto cada día, puede llevar hacia una u otra dirección la representación, a pesar de tener un guión que el M.C. controla, porque dispone de su margen de maniobra e improvisación para responder a lo que se cuece en platea.