Hace una eternidad que me contaron aquel chiste que decia lo de “Vales menos que un amigo de Facebook”. Desde entonces las redes sociales no han cesado de reinventarse y reproducirse tratando de conseguir el mayor número de clientes y con ellas ha aparecido un nuevo perfil, el “influencer”, esa persona que cuelga videos suyos que se hacen virales y tiene un montón de seguidores y las empresas los buscan para publicitarse en sus canales.
Los niños de antes querían ser futbolistas o tenistas porque ganaban mucho dinero. Más tarde apareció el don nadie que monta un escándalo para conseguir fama y pasearse por realitys televisivos cobrando cantidades de escándalo sin necesidad de estudiar ni esforzarse entrenando. Ahora también tenemos los que venden sus ocurrencias grabándose y consiguen seguidores en las redes sociales que les reportan buenos beneficios. Carlos Gómez ha escrito un musical poniendo en escena los problemas de su generación para abrirse camino y nos habla de gente con ganas de trabajar, no de la que se llamó despectivamente generación “ni-ni” los que ni estudian, ni trabajan. Ese, no es el caso de los protagonistas de este musical.
Julie estudió con un joven que ahora es un influyente publicista al que se dirige para que la ayude a lanzarse en las redes sociales como influencer, convirtiéndose de la noche a la mañana en un personaje que poco a poco se va manipulada perdiendo su privacidad y descuidando sus relaciones hasta que se da cuenta del precio que debe pagar por conseguir unos cuantos “me gusta” más.
Tiene un segundo acto mucho más fluido que el primero en el que hay que presentar a todos los personajes, nada menos que dieciséis Ana Muñoz, Julie Cano, Alba Martínez, Jorge Dobón, Itzuar Sánchez, Daniel Ballester, Enzo Diarte, Virtudes Serrano, Fran Ros, Raquel Ruiz, África Gómez, Carla Gago, Marcos Arnau, Álex Espinosa, Jennifer Peinado y Jesús G. Thomas, aunque algunos sólo se incorporen en los bailes. Las coreografías están muy bien ejecutados, pero si se integrasen en la acción de una forma más orgánica ganaría mucho el espectáculo, quiero decir que llama la atención que irrumpan en mitad de una escena seis o siete bailarines para ejecutar una coreografía.
La dirección escénica es de Jerónimo Cornelles y hay que destacar la labor de todos y cada uno de los implicados en el musical que se les nota las ganas que ponen en defenderlo y es que tienen un buen producto entre manos que con unos ligeros retoques podría ganar mucho.
MÚSICA: Juan Peris
LIBRETO y LETRAS: Carlos Gómez
DIRECCIÓN: Jerónimo Cornelles
El Cd con las canciones del musical se vende en el mismo teatro.