Hay nombres que el cine ha hecho que asociemos con una imagen y si Escarlata O’Hara sólo puede ser Vivian Leigh en “Lo que el viento se llevó”, Attticus Finch sólo puede ser Gregory Peck en “Matar un ruiseñor”.
La novela de Harper Lee ganó el Premio Pulitzer. El guion de la película escrito por Horton Foot ganó el Oscar a la mejor adaptación. La dirección de Robert Mulligan es perfecta y la música de Elmer Bernstein, nos deja ver a través de los ojos de los niños su mundo lleno de aventuras, misterio, peligros y miedos.
La película ambientada en los años 30 nos muestra el racismo como una realidad existente y no un drama. Vemos como en el juicio los blancos están en la sala y los negros en el piso alto y los hijos de Atticus suben al piso porque allí tienen sitio ya que ellos no sienten la diferencia de raza.
Una de esas maravillas que nos da el cine de vez en cuando.