La descubrí como una obra de teatro escrita y dirigida por el actor Ignasi Vidal, que se estrenó en 2015 en La pensión de las pulgas de Madrid, una vivienda que habilitaba sus habitaciones para representar teatro. Esta obra era perfecta para aquel sitio ya que toda la trama se desarrollaba en una habitación y te hacía estar más dentro de la acción, encima de los personajes y respirando el drama de cada uno de ellos.
La llegada a la gran pantalla me hacía dudar de si habría sabido mantener la tensión y el drama de la obra y quedé gratamente sorprendido al ver como en cine funcionaba perfecta, incluso alguna escena añadida como la del inicio con uno de los amigos en su casa, antes de reunirse con el resto, tenía su sentido.
La película pasó casi desapercibida al no tener detrás una gran campaña publicitaria. El guion y la dirección son de un novel Polo Menarguez al que no conocía, pero habrá que seguirle la pista.