Basada en la obra de teatro “La visita de la vieja dama” de Friedrich Dürenmatt, se adaptó para el cine con dirección de Bernard Wicki, con un reparto encabezado por Ingrid Bergman y Anthony Quinn, que a su vez ejercían de productores. La película rodada en blanco y negro y cinemascope te atrapa desde el inicio, con la llegada a un pueblecito en bancarrota de una millonaria que nació allí, pero se marchó siendo una jovencita y ahora los habitantes esperan que con su visita les saque de su pobreza.
El misterio que encierra la visita nos hace sospechar que hay algo que no huele bien y poco a poco esa alegría y esperanza de la gente del pueblo va a ir sacando lo peor de cada uno de ellos, desde la codicia a la corrupción, los deseos de venganza y veremos como el dinero puede comprarlo todo. Para no hacer spoilers solo diré que la obra original tenía un final mucho más oscuro que el de la película, que no es bonito que digamos, pero invita a pensar.