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A FUNNY THING HAPPENED ON THE WAY TO THE FORUM, London 2004

El National Theatre es toda una institución en Inglaterra que prácticamente sólo con los abonos tiene vendido todo el taquillaje antes de las entradas salgan a la venta, pero cada día pone a la venta un pequeño número de entradas por ley, además de las devoluciones que pueda haber. Por eso, madrugando, si estás de los primeros de la cola, cuando abren la taquilla puedes hacerte con una de esas raras entradas que se reservan. Normalmente son la primera o segunda fila y encima te cobran 10 libras por ticket, cuando el precio normal es de 40 o más (año 2004).

Acudí a ver “A funny thing happened on the way to the Forum” de Stephen Sondheim, vamos el “Golfus de Roma” para los hispanos, que la conocemos por el montaje de Mario Gas para el Teatro Romano de Mérida con Javier Gurruchaga, Gabino Diego, Vicky Peña y José María Pou o por la película de Richard Lester con un jovenzuelo Michael Crawford como Hero y otros actores cómicos como Zero Mostel, Jack Gilford, Phil Silvers e incluso el mismísimo Buster Keaton en su última aparición en la pantalla grande. La “pega” de esta película es que Lester mutiló casi todas las canciones, dejando sólo CUATRO temas del musical.
Conocía la película y el musical visto en España y ¡cómo deciros lo que vi aquí!. El protagonista Desmond Barrit, en cuanto lo vio el público se arrancó con una salva de aplausos, antes de que abriese la boca. La química entre los actores era contagiosa. Momentos en que la risa incontenible de alguno de ellos hacía que se detuviese la representación. Guiños con la orquesta, con el público. Una puesta en escena elaboradísima, pero que parece espontánea y natural. Cada detalle perfectamente estudiado.

Un elenco de actores en el que las cortesanas de casa de Lycus, además de tener unos cuerpos esculturales saben bailar y muy bien. La virginal protagonista es una cantante excelente. Noa hacen ver las cuadrigas sin necesidad de verlas. Las entradas y salidas de escena de la típica comedia de enredo están perfectamente orquestadas. Las carcajadas aseguradas. Sólo un “pero” y es que hacen muy pocas representaciones de la obra. En la semana que estuve sólo tenía dos funciones el sábado, matinal y por la noche. La siguiente era para el jueves, lo cual hace que conseguir un ticket para un musical del National sea cuestión de vida o muerte, porque es difícil y realmente si te lo pierdes, te pierdes mucho. Sólo los que asisten a uno, saben lo que podrían haberse perdido.

MÚSICA Y LETRAS: Stephen Sondheim

 

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