Película colombiana dirigida por Fernando Trueba. Basada en la novela “El olvido que seremos” de Hector Abad Faciolince, en la que recuerda su niñez con su padre Hector Abad Gómez, un médico y profesor de Medellin, hoy un héroe de su país. Un maestro y médico cuya vida era su profesión y no entendía cómo lo podían jubilar cuando por fin tenía el conocimiento y la experiencia. Sus alumnos de la universidad le hacen un homenaje en el que confiesan que fue el maestro que menos les enseñó, sólo les planteaba preguntas y más preguntas, obligándoles a pensar.
El hijo nos cuenta el ambiente familiar en el que se crió con una madre de buena posición, sobrina del arzobispo de Medellín, profundamente religiosa y con un padre sencillo, maestro de escaso sueldo, que cada una de sus frases encierra una enseñanza. Fue despedido en varias ocasiones por incómodo al denunciar las necesidades básicas de todo ser humano, que resumía en cinco “aes” Aire, Agua, Alimento, Abrigo y Afecto. por lo que sería tachado tanto de comunista como de fascista y su declaración sobre su afiliación política es para enmarcarla.
Javier Cámara es el protagonista y como siempre digo, cualquier cosa con Javier Cámara dentro ya parte con un punto a su favor. Como es habitual Cámara borda su interpretación, cuidada, llena de matices y trabajando el acento para imitar el de su personaje, escuchando grabaciones suyas y hasta con un profesor de dicción que le corrigiera su español por el que se habla en Colombia.