Mel Brooks cinéfilo hasta la médula, dirigió varias películas parodiando los grandes géneros cinematográficos. “Sillas de montar calientes” para el western, “El jovencito Frankenstein”, el cine de terror, “La última locura” el cine mudo y “Máxima ansiedad” a las películas de Hitchcock, en la que el mismísimo mago del suspense, colaboró sin acreditar con Brooks en el guion, dando muestra de su excelente sentido del humor, algo bien patente en sus películas, por más de suspense que fueran.
La película es una fiesta para los amantes del cine de Don Alfredo ya que reconocemos momentos de “Psicosis”, “Los pájaros”, “Vértigo” o “Recuerda” entre otros y disfrutaremos con los complicados encuadres desde debajo de una mesa o con la cámara que se acerca a una ventana y entra a través de ella, tan típicos de Hitchcock, además de haberla filmado en los mismos escenarios que utilizó Hitch en las películas originales.
Alfred Hitchcock cuando vio la película le envió a Mel Brooks una caja de un vino carísimo, como muestra de lo que le había gustado la película, para que se sintiera aliviado y no sufriera “máxima ansiedad” pensando en lo qué le habría parecido.