Si alguien nos dice “Cantando bajo la lluvia”, a nuestra mente inevitablemente acude la imagen de Gene Kelly, chapoteando en todos los charcos, con un paraguas como pareja de baile, agarrado a una farola o girando por el medio de una calle, dando la cara a la lluvia que lo empapa de arriba a abajo.
Esa imagen es el más claro paradigma de lo que asociamos al concepto “musical”, cuando baile y canción nos cuentan los sentimientos del protagonista, pletórico porque es correspondido por la chica de sus sueños, que le ha dado un beso al despedirse y él, rebosante de alegría se lanza a cantar y bailar a la calle dominado por un impulso irrefrenable, que no va a permitir ni a la lluvia que le arruine ese momento.
Tommy Steele, famoso cantante inglés de rock and roll en los años sesenta, probó suerte en el mundo del cine, donde sus mayores éxitos los tuvo con los musicales “La mitad de seis peniques” (Half a six pence), “El más feliz millonario” (The happiest millionaire) y “El valle del arco iris” (Finnian’s Rainbow), decidió en 1983 relanzar su carrera y para ello, protagonizó y dirigió la versión teatral de “Singin’ in the rain” en el London Palladium de Londres con bastante éxito, ya que estuvo más de dos años en cartel, quizá por el tirón que Tommy Steele tiene entre el público inglés, porque la versión teatral no mejoraba la película ni Steele bailaba mejor que Gene Kelly.
También se estrenó en Broadway donde estuvo casi un año en cartel y contó con la coreografía de la famosa Twyla Tharp. Luego también se ha representado por periodos cortos en Londres y también se probó suerte en nuestro país, de la mano del director catalán Ricard Reguant, que tuve ocasión de padecer en el Nuevo Apolo de Madrid, con unos actores que se perdían en él inmenso escenario y un montaje falto de ritmo, con unos penosos decorados y todo ello montado para lucirse en el número de la lluvia, que obligaba a comparar con el original y siempre saldrá perdiendo. Pero existe la posibilidad de saber de primera mano lo que fue aquel musical acudiendo al blog del mismo director en este enlace, que no tiene desperdicio, incluso adjunta videos de la producción.
El argumento sigue fielmente la historia de la película del mismo título, ambientada en los inicios del cine sonoro, cuando las estrellas del cine mudo debían adaptarse a las películas “habladas”, recurriendo a clases de dicción ya que algunos actores y actrices que lucían estupendamente en pantalla, no sabían recitar o tenían una hiriente voz. Es un homenaje al mundo del cine y los musicales, sabiamente aderezado con números cómicos y canciones excelentes (Good morning, Singin’ in the rain, You are my lucky star, Make ‘em laugh…), así como ballets (Broadway melody o el que da título a la película) que han hecho de ella un “intocable” del cine.
El año pasado se estrenó una nueva versión del musical en el Festival de Chichester del 2011, contando con Adam Cooper famoso bailarín inglés, que ya la había representado en el 2004 en el Saddler Wells de Londres con escaso éxito y que repite ahora en esta nueva producción alabada por crítica y público, hasta el punto de atreverse a trasladarla a Londres, donde se estrenó en el Palace Theatre en Febrero de 2012.
Las dos protagonistas del musical Scarlett Strallen como Kathy Shelden y Katherine Kingsley como Linda Lamont están muy bien en sus papeles, aunque personalmente me llamó la atención mucho más esta última, sacando su chirriante voz de pito, como demanda el papel, cuando la había visto recientemente en “Aspects of love” y cantaba estupendamente.
MÚSICA: Nacio Herb Brown
LETRAS: Arthur Freed
Existe el CD en audio del reparto de Londres con Tommy Steele, el de la película original y el de la versión de Londres del 2012.
También existe la edición en DVD de la película, editado en nuestro país con subtítulos en español y también se ha publicado una edición especial conmemorando el 60 aniversario de la película.
Aquí os dejo la versión teatral del famoso número por si alguien quiere comparar
y aquí teneis el original para el cine con Gene Kelly