El título ya de por sí, hecha un poquito para atrás, pero si tenemos en cuenta que la obra está ambientada en la España de los años 30, hasta finales de los setenta, cambiará la animadversión a afrontar este tipo de manual o reglas para ser una buena esposa. Lo cierto es que consigue arrancarnos la carcajada, porque somos capaces de valorar lo que se ha avanzado, afortunadamente, en el terreno de la igualdad o liberación de la mujer.
Es el reflejo de una época que algunos conocemos parte por haberla vivido en nuestra adolescencia, como el fenómeno Beatles y su llegada a España, con todo el alboroto de las fans, o la aparición de la minifalda, etc. mientras que otras historias nos han llegado contadas por nuestras madres o abuelas, que por más absurdas que nos parezcan hoy en día, fueron ciertas. Aún recuerdo mi sorpresa cuando me contaban que si alguien iba a ver la película “Gilda”, debía confesarse luego, porque era pecado.
La variedad de temas y situaciones que van desde la Sección Femenina, el luto riguroso, los consejos radiofónicos en programas como el de Doña Elena Francis, la represión sexual, el choque cultural tras la llegada de turistas de otros paises más “liberadas” que lucían impúdicos bikinis, canciones de la época que van desde “Echale guindas al pavo”, “La, la, la”, o “La vida sigue igual” que popularizasen Imperio Argentina, Massiel o Julio Iglesias, consiguen arrancarnos más de una sonrisa.
Es curioso comprobar como las doce historias, escritas por seis autores, tienen el mismo objetivo, reflejar aquella época sin dramatismo, sino con humor ya que afortunadamente la distancia transcurrida, nos permite reirnos de algo mayormente superado por la sociedad española.