Cuando escuchamos la palabra “ragtime” nuestra mente rápidamente se transporta a la película de 1973 “El golpe” (The sting) y a la música de Scott Joplin que Marvin Hamlisch arregló excelentemente, consiguiendo un Oscar por su trabajo, que quedará para siempre asociado a ese estupendo divertimento que dirigió George Roy Hill, con el inolvidable dúo que formaron Paul Newman y Robert Redford.
Sin embargo poco tiempo después, en 1975 apareció una novela titulada “Ragtime” escrita por E.L. Doctorow, que presentaba un fresco de Nueva York desde principios del siglo XX, con la mezcla de gentes, razas y culturas, hasta la entrada de América en la Primera Guerra Mundial.
En el año 1994 el equipo que forman Stephen Flaherty con la música y Lynn Ahrens con las letras comenzaron a crear un musical basado en dicha novela y con alguna canción ya escrita, embarcaron en la aventura a Terrence McNally, el guionista y escritor de libretos de musicales como “Kiss of the spider woman” , “The full monty” o la más reciente “Catch me if you can“. Juntos trabajaron en dar forma a esta compleja historia repleta de personajes e historias paralelas, que estrenaron en Toronto en 1996 y que llegaría a Broadway en 1998.
El musical tiene el toque clásico de los musicales épicos de Rodgers y Hammerstein, con melodías inspiradas y letras trabajadas, en el que prácticamente todos los diálogos son cantadoa. El libreto consigue combinar y entremezclar las diferentes historias de la novela, centrándose en tres grupos: los blancos de la alta sociedad americana, los inmigrantes en busca de la tierra prometida y los negros luchando por sus derechos.
En el estreno de Broadway se contó con un reparto de muy alto nivel, con los blancos aristócratas encabezados por Marin Mazzie (Madre) y Mark Jacobi (Padre), mientras que en el grupo de los negros Brian Stokes Mitchelll (Coolhouse Walker, jr.) era el pianista de éxito en Harlem, enamorado de Audra McDonald (Sarah) con la que tiene un hijo. En el grupo de los inmigrantes Peter Friedman (Tateh) era el judio ruso que viajaba con su joven hija (Lea Michele), tratando de salir adelante, vendiendo sus libros de imágenes en negro, que al pasar las hojas rápidamente, las figuras parecían adquirir movimiento.
Lo costoso de la producción explica que la obra no se trasladase a Londres, hasta que Sonia Friedman montó una versión en concierto en Cardiff en el año 2002, que fue transmitida por el Channel Four de TV y las buenas críticas animaron a estrenarla con una escenografía casi nula, con Maria Friedman (Mother), Dave Willetts (Father), Graham Bickley (Tateh) y Kevyn Morrow (Coolhouse Walker, jr.) en el Picadilly Theatre de Londres, donde cerró a los tres meses del estreno.
El Kennedy Center produjo otra versión de la obra el año 2009 con Christiane Noll (Mother) y Ron Bohmer (Father) que tras las buenas críticas recibidas, exportaron a Broadway en Noviembre de 2009, pero cerró en Enero del 2010 por la escasa venta anticipada y los altos costes de producción que hacían imposible mantener un reparto y orquesta como los que requiere este musical. Estuvo nominada a 7 premios Tony aunque no ganó ninguno.
Esta nuevo montaje se presentaba en un escenario cuya parte central era una gran valla publicitaria en la que leemos “Dare the dream” con la cara de Obama. Este cartel esta agujerado por el centro, como si por atrás alguien hubiese lanzado un contenedor gigante de basura de las afueras de una gran ciudad, en la que vemos de todo, anagramas de marcas conocidas como McDonald, Budweiser, Pepsi-Cola, etc. o un coche sin ruedas partido por la mitad.
Una gran grúa en un lado del escenario, irá sacando del fondo la estatua de la Libertad, el trapecio en el que se columpiará Evelyn Nesbit, o asistiremos a una de las fugas de Harry Houdini, alcanzando su climax al final de la obra, cuando la grua toma el coche partido que ha estado a un lado y lo eleva por encima de los actores mientras cantan el tema final de esperanza, en el que confían que sus hijos el día de mañana galopen sobre las ruedas de un sueño hacia una vida mejor, con la canción de “Wheels of a dream” (las ruedas de un sueño), aunque el coche que vemos está roto, sucio … y no tiene ruedas. Otra curiosa y original forma de darle la vuelta al musical.
MÚSICA: Stephen Flaherty
LETRAS: Lynn Ahrens
Existe CD doble de la producción original del reparto de Broadway del año 1992. También existe una versión en DVD de la película “Ragtime” de Milos Forman, que si bien no es el musical, puede servir para conocer el argumento, aunque bien es cierto que la versión que circula en España es bastante deficiente ya que no respeta el formato 16:9 original, pero es lo que hay.
Terminamos con el número que se presentó en la ceremonia de los Tony en 1998
Brian Stokes Mitchell y Audra MacDonald cantan “Wheels of a dream”
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Maravilloso recorrido por el que va tu reseña. Justo necesitaba ver películas que la antecedan para entender mejor este musical.
La verdad es que la edición primitivo que salió en DVD era bastante mala. Finalmente apareció una que respeta el formato y la calidad de imagen y sonido son buenas.
Gracias por tus palabras