Ira Levin es un autor que me fascinó tras ver esta película. Cuando me di cuenta de que también era autor de “La semilla del diablo”, otro thriller cargado de suspense e imaginación, me declaré fan absoluto suyo, por su forma de tratar temas oscuros y hacerlos creíbles. Ciencia ficción pero sí, pero con planteamientos originales y con visos de realidad que me los hacían creíbles. Así que me lancé a buscar sus novelas, ver sus obras de teatro y sus adaptaciones al cine.
Cuando descubres el MacGuffin de “Los niños del Brasil” y ves dónde te ha llevado el autor con su hipótesis te deja con la boca abierta. Es una pesadilla que para que funcione alguien debe acabar con cerca de cien personas, lo cual ya de entrada impresiona, pero no es nada con el propósito final. Luego está ese repartazo que une a Gregory Peck, Laurence Olivier, James Mason y Lilli Palmer. No digo más para que no se me escape ningún spoiler y fastidie la sorpresa al que encara la película por primera vez.
Como he dicho es ciencia ficción y esperemos que siga siéndolo y nunca deje de ser sólo una película.