Es un musical de Carol Hall estrenado en Broadway en 1978 con coreografías de Tommy Tune, que tuvo bastante éxito. En 1982 se llevó al cine dirigido por Colin Higgins, aunque sufrió algunos cambios con respecto al original teatral, en parte para potenciar el protagonismo de Dolly Parton y Burt Reynolds, que si en el original solo tuvieron una aventura en el pasado, en la película mantienen una relación fluida.
La historia se centra en un burdel llamado “la granja de pollos”, situado en las afueras de un pequeño pueblo de Texas. Es una institución que ha funcionado allí desde tiempo inmemorial. A él acude lo más selecto de la contornada, incluido el sheriff, aunque lo hace a escondidas, porque mantiene una relación con la exuberante Madame del prostíbulo. Todo entra en peligro cuando un puritano presentador de televisión decide airearlo en su programa. Saltan todas las alarmas y se reclama a las fuerzas vivas que tomen medidas para acabar con ese negocio, que es una deshonra para la población.
La película cuenta con unos secundarios de lujo como son Dom DeLuise y Charles Durning, que sería nominado al Oscar como mejor actor de reparto. Tuvieron problemas para promocionarla ya que la palabra “whorehouse” que lleva el título significa burdel y hubo anuncios en prensa que eliminaron la palabra del título, en alguna emisora cuando pronunciaban la palabra, un pitido la hacía inentendible. En España la llamaron “la casa más divertida” y pasó la criba censora.