Otro clásico de Don Alfredo. El maestro del suspense tras “Con la muerte en los talones”, rueda esta película en blanco y negro, con el equipo con el que trabaja en la serie televisiva “Alfred Hitchcock presenta”. El público hizo de la película un clásico, a pesar de algunos críticos que la cuestionaron en su estreno.
La película tiene dos partes bien diferenciadas. La primera con Janeth Leigh y su huida hasta llegar al Bates Motel, en la que el maestro juega hábilmente con el suspense y la música de Bernard Herrmann funciona a la perfección. Personalmente es la parte que más me gusta de la película.
El humor tan querido por Hitchcock, con el tiempo ha encontrado eco en su público y esta película. Recuerdo cuando visité los Estudios Universal que en la tienda de souvenirs vendían albornoces con el rótulo grabado de “Bates Motel – Tome una ducha” o “Bates Motel – Habitaciones disponibles”. También me llamó la atención cómo con solo tres notas de la música para la ducha, en un concierto del Albert Hall, provocaron las carcajadas del respetable, que reconoció inmediatamente el tema.
Como he dicho otras veces: Si puedes elegir comer jabugo, ¿para qué conformarte con mortadela?.