Comedia de 1964 que parte de una idea muy similar a “Confidencias a medianoche” (Pillow talk, 1964), pero aquí con Natalie Wood y Tony Curtis, justo un año antes de repetir en “La carrera del siglo” (The great race, 1965) y con Richard Quine en la dirección cuando atravesaba su mejor momento tras “Me enamoré de una bruja” (Bell, book and candle, 1958), “Un extraño en mi vida” (Strangers when we meet, 1960) o “El mundo de Suzie Wong” (The world of Suzie Wong, 1960).
La película se basa en un libro escrito por una editora de la revista Cosmopolitan, animando a las mujeres a tener sexo antes del matrimonio, incluso sin tener que casarse y a ser independientes económicamente. El libro fue un best seller instántaneo, pero en España cuando llegó la película, la censura cambió el título de “El sexo y la mujer soltera” por “La pícara soltera” y maquilló diálogos como “aquí estamos sin ropa interior” por “aquí estamos con ropa de andar por casa”. Cuando el protagonista habla de ser “inadecuado”, insinuando que no puede tener una erección, en el doblaje decía que “estaba deprimido”. Claro, estábamos en España y corrían los años 60.
La película sigue siendo una comedia agradable, menos corrosiva que en su momento y tiene unos veinte minutos finales que me recuerdan a “Mujeres al borde de un ataque de nervios” o “El mundo está loco, loco, loco”.