La protagonista de la historia es Mildred Pierce, que fue el título de la novela de James M. Cain, autor de “El cartero siempre llama dos veces”. La novela se llevó al cine con ese título, aunque los “creativos” distribuidores tuvieron la idea (¿) de cambiarle el título por el de “Abnegación de mujer” en Argentina o “Alma en suplicio” en España. ¿Hasta cuándo, Señor?….
La película navega entre el cine negro y el melodrama. Contada en un largo flash back, nos atrapa desde el principio cuando escuchamos varios disparos y vemos caer a un hombre. No sabemos quién es, ni quien lo ha matado, pero a medida que va avanzando la acción, nada es lo que parece y tendremos que esperar a que el flashback nos vaya desvelando cómo ocurrieron las cosas y entendamos las motivaciones de los personajes en el desenlace.
La Warner apostó por este proyecto que rechazaron protagonizar desde Bette Davis a Barbara Stanwyck y lo encargó a algunos de sus valores más firmes como Michael Curtiz (Casablanca, Robin Hood) en la dirección, Max Steiner (Jezabel, Lo que el viento se llevó), en la música y Ernest Haller (Jezabel, Lo que el viento se llevó) en la fotografía. La película fue un éxito de taquilla que además le valió el Oscar a Joan Crawford como mejor actriz protagonista.