Película francesa dirigida por Thomas Lilty, que para complacer a su padre médico, que no veía claro su futuro como guionista y director de cine, estudió medicina y ejerció como médico internista a los 23 años, pero lo compaginaba con su verdadera vocación escribiendo y dirigiendo algunos cortometrajes, hasta que en 2014 su película “Hipócrates”, centrada en la vida de un médico internista fue muy bien acogida y le dio el respaldo suficiente de crítica y público para acometer su segunda aventura.
En 2016 dirigió “Un doctor en la campiña” que nos habla de un médico rural que atiende a sus pacientes en su consulta y a domicilio, a los que viven en granjas y tienen problemas para desplazarse. Su trabajo es su vida, hasta que cae enfermo y debe buscar un sustituto que le reemplace provisionalmente.
Encabezando el reparto está el “intocable” François Cluzet como el doctor y Marianne Denicourt como la doctora que va a sustituirle. El director se sirve de un aire amable de comedia para hacer una defensa de los médicos rurales y su entrega, poco reconocida por la sociedad en general, salvo claro está, por sus pacientes, para los que el doctor es casi un dios.