Cuando se anunció que “LA HISTORIA INTERMINABLE” el famoso libro de Michael Ende publicado en 1979 iba a llevarse al cine, muchas voces saltaron diciendo que era muy difícil adaptar ese cuento que habla del mundo de la fantasía y fomenta la lectura de libros, para que el lector con su imaginación construya en su mente los personajes y situaciones.
La película se estrenó en 1984 dirigida por el prestigioso Wolfgang Petersen y fue la producción más cara de la historia del cine alemán. En aquella época no había llegado la digitalización por ordenador y todavía se filmaba con personajes reales, aún así los efectos especiales se llevaron buena parte del presupuesto. La película fue un éxito a pesar de que el autor renegó de la película y no dejó que apareciese su nombre hasta los títulos de crédito del final de la cinta.
El tándem Macías-Amador confían en el tirón de títulos famosos pero densos, difíciles de compactar de forma fluida. Sus trabajos se apoyan en una buena partitura, músicos en directo, una puesta en escena espectacular, repartos muy numerosos, buenas voces y todo eso lo consiguen. En el caso que nos ocupa tenemos un vestuario muy vistoso, marionetas articuladas, un caballo que parece real, momentos con fuego, otros con agua, proyecciones, dragones voladores, etc. espectáculo perfecto para un público infantil que con tanto efecto especial aguanta sin pestañear las dos horas y media de duración.
El musical arranca con un número coral muy potente del que no entendí más que algunas palabras y frases sueltas. Estaba deseando que entrasen los diálogos o los solos, porque cuando cantaban todos no me enteraba casi de nada. Deberían plantearse poner sobre títulos como hacen en el Teatro de la Zarzuela, creo que el público que quiera entender la obra, lo agradeceríamos.
Hay una exposición de artículos originales de la película en el segundo piso del teatro, que solo se abre en el intermedio del musical y se puede acceder a ella por la escalera de la izquierda del hall. Se forman unos atascos increíbles en la escalera, hasta el punto que desistí de verla. Debería abrirse una hora antes como hacen en “Mamma mia” para que el público pueda verla también antes de la función.
Resumiendo, un musical muy trabajado en toda su parte visual, que dejará boquiabiertos a los niños con tanto derroche de luz, color y música, que cuenta con un equipo artístico y técnico muy numeroso, que ha apostado por este género, pero con algunos huecos que deberían pulir y aquí lo dejo, para que esto no se convierta en algo interminable como el título de la obra.
MÚSICA Y LIBRETO: Iván Macías
LETRAS Y LIBRETO: Félix Amador
DIRECCIÓN Y COREGORAFIA: Federico Barrios
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