Freud habló del “complejo de Edipo” refiriéndose a ese comportamiento infantil, por el que un hijo siente una atracción sexual inconsciente hacia su madre y el deseo de eliminar a su padre, o en caso de que sea una hija sentirá atracción hacia el padre y odio hacia su madre, pero cuando intentamos saber en qué se inspiró Freud nos lleva a los clásicos y a la historia que escribió Sófocles, que ha conocido múltiples versiones y adaptaciones teatrales desde Séneca a Cocteau o Voltaire, así como óperas y películas.
Enfrentarnos a un texto clásico siempre da un poco de miedo y cuando se nos anuncia una puesta en escena moderna, casi podemos echarnos a temblar, pero la versión que ha hecho Paco Bezerra, Premio Nacional de Literatura Dramática en la que ha vuelto a trabajar con Luis Luque como director, en la que es su novena colaboración juntos es todo un acierto. El texto te atrapa desde el principio y te sorprende con frases desde el arranque de la obra, tan sencillas a la vez que profundas, que quisieras pedir tiempo para anotarlas y dejarlas reposar y madurar en tu mente.
La música de Mariano Marín está dando soporte a la acción a lo largo de toda la obra, creando más bien espacios sonoros que melodías tarareables. Algunas proyecciones de video ayudan a contar la historia, dando esa idea de nebulosa o ensoñación que sufre el protagonista. El vestuario de corte contemporáneo, todo en tonos blancos y azules facilita la cercanía con el público por lo de relajante y actual, huyendo de tonos agresivos o cálidos.
Me ha asombrado el silencio que se ha creado en el patio de butacas durante toda la obra. No ha sonado ni un móvil. Nadie lo ha encendido. Alguna tos aislada y tratada de sofocar para no romper el clima que se ha creado. Un público atrapado por la fuerza de la historia, lo profundo del texto y la interpretación de un elenco muy joven que estrenaron en Mérida en Agosto de 2021, también estuvo en Sagunto y lleva girando por toda España desde entonces.
TEXTO: Paco Bezerra
DIRECCIÓN: Luis Luque