Película de 1965 dirigida por Blake Edwards en la que rinde todo un homenaje al cine. Dedicada a Stan Laurel y Oliver Hardy, el director recrea algunos momentos, como si de cine mudo se tratase, jugando con las payasadas y exageraciones, para incluir en la historia con mucho humor, las clásicas escenas de peleas en un salón del oeste, batallas de tartas, duelos de espadas, etc.
La película cuenta con Natalie Wood acompañada de Tony Curtis y Jack Lemmon, que coincidían en pantalla tras “Con faldas y a lo loco”. Tony Curtis está perfecto como el héroe elegante, seductor y valiente, que siempre viste de blanco inmaculado y al que todo le sale bien, incluso las tartas lo esquivan para no manchar su impecable aspecto.
Gran superproducción que supera las dos horas y media de duración incluyendo la obertura, entreacto y música final del gran Henry Mancini, que subraya con maestría todas las escenas de la película que abarca géneros tan diversos como el suspense, las aventuras, el western, el slapstick o el musical.