Rupert Holmes conocido compositor de canciones para artistas de la talla de Barbra Streisand, Dolly Parton, Barry Manilow o The Platters ente muchos otros, también destacó como guionista, debutando precisamente con un musical llamado The mystery of Edwin Drood, conocido más tarde como Drood.
La idea se la dió la última novela de Charles Dickens, que comenzó a publicarse en 1870 semanalmente por entregas, como era habitual, pero un repentino derrame cerebral acabó con la vida del autor, dejando inconclusa la historia, sin borradores, ni notas que arrojasen alguna luz sobre el final que tuviese previsto el autor, lo cual generó varias reacciones por parte de algunos escritores, incluso el mismo hijo de Dickens, que se prestaron a escribir “su final”.
La acción nos situa en el Music Hall Royale donde una compañía va a poner en escena la novela de Charles Dickens. Los actores están terminando de montar el escenario, mientras una especie de maestro de ceremonias informa al público que van a asistir a una representación especial, en la que ellos mismos van a ser parte de la función y deben comportarse en la forma más vulgar e incivilizada de que sean capaces.
Rosa Budd, está en un convento y Jasper, como regalo de cumpleaños le ha compuesto una canción (“Moonfall”) e insiste para que la cante. Llegan dos huérfanos de Ceilán, Neville y Elena Landless, acompañados del reverendo Crisparkle. Rose se desmaya al cantar las sensuales letras de la canción de Jasper y Elena acude en su ayuda. El siguiente personaje en presentarse es Puffer, madame de un fumadero de opio (“The wages of sin”), del que es cliente Jasper donde sueña con Drood y Rosa, siendo descubierto por Puffer, cuando le escucha nombrar a Rosa en su sueño.
Jasper se cuela por el cementerio ya que se ha hecho con la clave de una de las tumbas, mientras que Edwin y Rosa manifiestan sus dudas acerca de su próxima boda (“Perfect Strangers”) y deciden romper su relacción, aunque acuerdan no hacerlo público hasta después de Navidades. En casa de Jasper todos se reunen para la cena de Navidad, aunque no todo es alegría ya que existen tensiones y secretos entre ellos (“No good can come from bad”). Todo el grupo se dirige hacia el río y Jasper ofrece su abrigo a Edwin.
El segundo acto comienza seis meses después y seguimos sin rastro de Drood. Dos detectives llegan de fuera de la ciudad, uno es Puffer y el otro Datchery Dick, que acude de incognito para investigar privadamente. En este momento, aparece el maestro de ceremonias con Durdles para recordar al público que presten atención a las pistas (“Off to the races”), para ayudarles a descifrar el enigma.
Los actores votan por unanimidad que Drood está muerto. Alice antes de ser expulsada dice a los actores que todos estaban celosos de ella y que esa es la razón por la que la han despedido. Tras su marcha el maestro de ceremonias revela la verdad: Alice era un incordio, pero falta determinar quien es realmente Datchery. Los aplausos del público determinarán quién será la nueva Datchery y el actor elegido se cambiará de vestuario para el final.
Puffer encuentra a Rosa a la que confiesa que años antes había sido su niñera (“The garden path to hell”), también le revela la identidad de Datchery (ya sea Bazzard, el reverendo Crisparkle, Helena, Neville, o Rosa) y le explica por qué él o ella quiere encontrar al asesino (“Out in a Limerick “).
El asesino confiesa y canta el tema escrito para según qué personaje resulte al final el asesino, en el que admite su culpabilidad.El maestro de ceremonias reclama un final feliz y pide al público que elijan a dos enamorados de entre los miembros del reparto, que se declararán su amor y cantarán “Perfect Strangers”. En ese instante nos llega un ruido de la cripta, apareciendo Edwin Drood, vivito y coleando, dispuesto a contar lo ocurrido la noche de su desaparición (“The writing on the wall”).
Se volvió a trabajar las producción para recortar las 32 canciones y casi tres horas de duración, estrenándose en el Teatro Imperial de Broadway el 2 de diciembre de 1985, con el título de Drood. Tras 608 representaciones, cerró el 16 de mayo de 1987, manteniendo el reparto original formado por George Rose, Cleo Laine, John Herrera, Howard McGillin, Patty Cohenour y Jana Schneider, nominados a los Premios Tony 1986, así como Betty Buckley en el papel protagonista. Donna Murphy, Judy Kuhn y Rob Marshall estuvieron en el reparto, siendo éste último a la vez ayudante de coreografía, cuyo éxito interncional le vendría años después con la oscarizada producción de “Chicago“.
En Abril de 2012, se repuso en el Teatro Landor de Londres, con tal éxito que propició su traspaso al Teatro de las Artes del West End por una temporada limitada. En el reparto estuvieron Wendi Peters como Puffer, Natalie Day como Edwin Drood, Daniel Robinson como John Jasper y Victoria Farley como Rosa Budd.
Espero que en la próxima edición de los Tony se le haga justicia, porque una vez vista aqui, piensas que es el mejor reparto, para la mejor producción posible y es que no puedes imaginarla ya con otros actores, a la vista de estos tan sabiamente elegidos.
MÚSICA Y LETRAS: Rupert Holmes
Existe el audio del musical con el reparto original de Broadway y está confirmada la grabación de un CD doble con el reparto de Broadway del 2012 para primeros del 2013.
Aunque el musical nunca se ha filmado, existen varias producciones sobre la obra de Dickens editadas en DVD y Blu Ray, aunque con el audio en inglés y sin ningún tipo de subtítulos.