Es casi obligado comenzar diciendo que esta entrada no es sobre el “Phantom of the Opera” de Andrew Lloyd Webber, aunque va a ser casi imposible no referirnos a ella de pasada, para entender todo lo que ocurrió en el nacimiento de este otro musical, que surge de la pluma de Maury Yeston, cuyo máximo éxito hasta la fecha había sido el musical “Nine” en 1982.
Yeston abandonó Yale para dedicarse a componer y cuando le propusieron escribir un musical sobre El fantasma de la Opera de Gaston Leroux, pensó que era la peor idea posible para un musical, pero luego meditándolo llegó a la conclusión de que el público podría entender a este personaje al igual que al jorobado de Notre Dame o al hombre elefante, de aspecto desagradable pero con un corazón de oro.
El libreto de Arthur Kopit arranca en la Avenida de la Opera de París donde la joven Christine Daaé, está vendiendo partituras de canciones a los transeuntes y público que sale de la Ópera y su belleza y su voz llaman la atención del conde de Chandon, que le dice que su voz es perfecta para la Ópera y debería tomar clases, dándole su tarjeta para que la entregue como referencia al manager de la Ópera, para que la admita y pueda tomar clases de canto, haciendo que Christine vea su sueño hecho realidad.
Escuchamos a Gerard Carriere advirtiendo a los actores del inmediato comienzo de la obra. Carriere ha sido despedido como manager de la Ópera y está hablando con Carlotta y su marido Alain Cholet, los nuevos encargados de la misma, cuando una misteriosa nota cae volando desde el techo y Carriere explica a los nuevos encargados que es del Fantasma de la Ópera, marcando sus condiciones, a lo que Cholet le dice que no cree en fantasmas y abandona la oficina.
Christine llega al teatro con la tarjeta del conde preguntando por Carriére y escucha impotente que ya no es el manager de la Ópera, aunque acceden a presentarla a Carlotta que cuando la escucha cantar y le dice que quería tomar lecciones de canto, le dice que la mejor escuela es escuchar a los cantantes y que puede empezar como costurera, ocupando el puesto del desaparecido Bouquet. No era lo que buscaba Christine, pero para ella el simple hecho de estar dentro de la Ópera ya es un paso, porque allí se siente como en casa.
Christine aprende rápido y en una fiesta que celebran en un Bistro toda la compañía y cantan todos, el Conde invita a cantar a Christine que deja enmudecidos a todos y automáticamente Cholet le ofrece un contrato para actuar en el coro, pero Carlotta decide ganarse su confianza y le dice que su voz es para cantar sólo protagonistas y que será una solista a partir de entonces.
El segundo acto comienza con el Fantasma llevando en una góndola a la desmayada Christine, a través del lago subterráneo de la Ópera, hasta llegar a su refugio donde la deja sobre una cama, cuando vemos aparecer entre las sombras a Carriere que ha imaginado lo sucedido y trata de convencer a Erik, el Fantasma, para que devuelva a Christine a su mundo, pero él se niega diciendo que el mundo superior es un infierno y él no puede enviar al infierno a un ángel, pide a Carriére que se marche y los deje, porque él se encargará de que a ella no lo falte ninguna cosa.
El Fantasma sube hacia la Ópera con los ojos inyectados en venganza. Carriére se acerca a Christine que termina de despertar confusa preguntándose donde está y qué ha ocurrido, a lo que Carriere le dice que arriba su vida corría peligro y se revela como el padre de Erik, al tiempo que señala un cuadro de una mujer muy hermosa llamada Belladova, diciéndole que la madre de Erik que tenía una voz hermosísima, pero murió cuando él era muy pequeño. Cuando el Fantasma escuchó la voz de Christine, le recordaba a la de su madre y se enamoró automáticamente de ella. Erik ha sido su mentor y maestro de canto, que ha estado toda su vida escondido tras una máscara porque su rostro es “como el de la muerte”.
Carriére confiesa a Christine que nunca le reveló a Erik que era su padre, que supone que es un tío suyo y su cobardía la justifica diciendo que siempre supo que algún día debería abandonarle y no quería dejarle con la pena de saberse abandonado por su padre, pero que ha llegado el momento de dejarle en su guarida, porque nunca entenderá al mundo y aconseja a Christine que se marche lo más rápido que pueda, pero ella se niega a hacerlo sin volver a hablar con él, porque conoce la belleza de su corazón y se queda a esperarle, mientras Carriére se marcha.
Erik se quita la máscara y su rostro es tan horrible que rebasa lo esperado por Christine, que incapaz de soportarlo grita y huye despavorida, dejando a Erik sumido en la desesperación, agarrándose al libro de poesías que le leía su madre de pequeño, balanceándose adelante y atrás, hasta que al escuchar de nuevo la voz de Christine, sale corriendo tras ella.
Carriére habla con Erik como no lo hizo nunca y le confiesa que es su padre, ambos se perdonan, pero cuando van a marcharse aparece el conde con Christine y ambos luchan mientras llega la Policía, momento que Erik aprovecha para escapar hacia la parte alta del escenario, aunque vuelve a ser alcanzado por un disparo y desaparece mientras el jefe de policía pide a sus hombres que no disparen, ya que deben cogerlo vivo. Es la peor pesadilla de Erik ser capturado para ser expuesto en su fealdad como una atracción de feria y cuando se siente atrapado y sin posibilidad de escape, grita a su padre pidiendole ayuda. Carriére toma un revolver de la policía pero no puede disparar a su propio hijo, hasta que él se lo ruega y Carriére dispara, alcanzando a Erik, que cae abatido en el suelo del escenario repitiendo el nombre de Christine.
Maury Yeston finalmente en 1991 consiguió el dinero para estrenar su musical con el título de Phantom, grabó un CD con el reparto original, a raíz del cual se produjo en muchos paises, aunque si bien es cierto que totalmente opacado por el mega éxito del escrito por Lloyd Webber.
No se puede consentir que la que se presentaba como “la UK Professional Premiere”, luzca toda la obra un telón en el fondo, mostrando los subterráneos de la Opera con su lago, aunque la acción se desarrolle en las calles de París, o que el Conde aparezca toda la obra con la misma chaqueta cruzada blanca, con una rama dorada rodeando el puño, o que en la huida de Erik con la desmayada Christine, se supone que en una góndola a través del lago subterráneo, el Fantasma camine cantando y Christine vaya pasando de brazos en brazos de unos misteriosos encapuchados, con unas minicapas negras.
Utilizando mi imaginación puedo hacerme una idea de lo que daría de sí este musical, con un montaje cuidado y una pequeña orquesta, porque la historia a excepción de algún desajuste como el enamoramiento precipitado del conde por Christine en su segundo encuentro, con la única canción que se sale de la línea del resto de la partitura “Who could ever have dreamed up you”, tiene melodías como “Where in the world”, “You are music”, “Melodie de Paris”, “My mother bore me” o “You are my own” que lucen espléndidas en el concept album con los arreglos de Jonathan Tunick, que también dirige la orquesta.
MÚSICA Y LETRAS: Maury Yeston
Existe el audio del Premier Cast Recording y la única grabación en video del musical es la de la compañía japonesa Takarakuza, cuya originalidad reside en que todos los personajes de sus obras son interpretados por mujeres, si bien el DVD debe ser difícil de encontrar, ya que en Japón suelen sacar los artículos a la venta por un periodo limitado de unos dos años.
También se puede conseguir la versión en DVD de la tele movie basada en el argumento del musical, pero sin las canciones.