A medida que vamos creciendo y descubrimos el cine y el teatro, nuestra capacidad de asombro es menor, porque hemos visto tantas historias, que las múltiples combinaciones y salidas de cada trama, ya han sido escritas anteriormente con mayor o menor variación, pero Nacho Diago consigue que lo que hayas visto hasta entonces, no te sirva de nada.
Con su espectáculo encandila a todo el público. Su química con los niños es increíble. Conecta con ellos desde el principio, hablandoles o haciéndoles subir al escenario sin ningún tipo de vergüenza. Consigue que tras sorprenderte con los inesperados giros en cada truco, desistas de adelantarte y adivinar lo que va a hacer, porque él va a ir siempre por delante de tí, así que decides abandonarte, dejar la mente en blanco y sorprenderte como un niño, disfrutando del espectáculo.
Había visto los trucos de magia para el musical “ALADIN, un musical genial” y pude verlo como actor en “L’HOME INVISIBLE“, donde también utilizaba su saber hacer en magia, pero no lo había visto en este “one man show”, en el que durante una hora es el hombre orquesta que debo reconocer que superó de sobra mis expectativas.