Miguel del Arco tiene el don de saber traer a nuestros días los textos clásicos teatrales, con un lenguaje y puesta en escena, en la que entramos a pies juntillas desde que se levanta el telón, permitiéndonos reconocer y reconocernos en muchos de sus personajes.
A buen seguro que Pirandello, Gorki, Gógol o Moliere elegirían a Del Arco si pudieran, para que dirigiese siempre sus obras, porque tiene la extraña habilidad de poner sus textos en las bocas de los actores, con tal veracidad y energía, que llegan al patio de butacas para hacernos revolver incómodos en nuestros asientos.
Fiel a su trepidante estilo, Del Arco construye unos diálogos galopantes que no dejan resuello al espectador, salvo en aquellos momentos de introspección del protagonista, mostrados a cámara lenta, en el que juega un baza importante la proyección de imágenes, combinada con la siempre eficiente iluminación de Juanjo Llorens que ayudan a la plástica escénica, en la que podemos disfrutar de alguna coreografía y la voz del mismo Asier Etxeandía cantando “Cansado corazón”.
El autor plasmó en la obra su rechazo a la humanidad, deprimido al ser abandonado por su esposa, poniendo en boca de su alter ego Alcestes, todos los reproches a la sociedad de su época, falsa, corrupta, hipócrita y que curiosamente, hoy siglos después nos es tan cercano ese personaje y esa sociedad, de la que queramos o no formamos parte, en la que el que se dice amigo te apuñala por la espalda en cuanto puede y quisieras como el protagonista de la historia poder escapar, pero nadie somos una isla.
TEXTO: Miguel Del Arco basado en Moliére
Os dejo un video promocionales del espectáculo