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LA TERNURA, 2026

“La ternura” es una obra de Alfredo Sanzol, estrenada en el Teatro de La Abadía de Madrid en 2017. Galardonada en 2019 con el Premio Max al mejor espectáculo teatral. La obra salió de gira y estuvo más de cinco años por España, con gran éxito de público. En 2023 fue llevada al cine, pero sin alcanzar el éxito del original teatral.

No voy a hablar de las características de la obra, ya que lo hice en su día cuando vi el montaje original y que podéis leer en este enlace. Intentaré centrarme en mi experiencia ante el nuevo montaje, estrenado en 2026 en el Teatro Talia de Valencia, en una producción de Olympia Metropolitana y El punt de la i, que según comentaron en la rueda de prensa, estuvieron varias veces a punto de dar al traste con el proyecto, ya que la DANA del 29-10-2024, arrasó con todo el material que tenían casi a punto de estreno.

Bruno Tamarit, Diego Braguinsky y Jordi Ballester en una escena de “La ternura”

Afortunadamente se empecinaron en no rendirse y año y medio más tarde, tenemos la obra en escena. Ha sido muy gratificante reencontrarme con un texto ya conocido, defendido por otras personas, del que me ha vuelto a enamorar como si fuera la primera vez. La espartana escenografía de Luis Crespo ayuda a crear la complicidad con el público, que jugamos a “ver” un río, una montaña, una cueva, un galeón, un volcán, un camarote, etc.

La dirección de Rebeca Valls ha apostado por potenciar el tono humorístico del original, con una dirección de actores de gestualidad exagerada, que conecta rápidamente con el público. Todos tienen ese toque justo para no quedarse cortos ni pasarse. Es un regalo para los amantes del teatro. Es un texto con unos diálogos tan bien escritos, dentro de una trama llena de giros que no dan respiro al espectador. Es una maravilla.

Rebeca Valls, Paloma Vidal y Paula Braguinsky en una escena de “La ternura”

En cuanto a los seis actores están magníficos. Es divertidísimo ver a Rebeca Valls caminando como un pato tratando de emular a un hombre. Paloma Vidal conteniendo su rabia y frunciendo le ceño, cada vez que le hablan de su próstata. Paula Braguinsky con las hormonas desatadas, frente a Bruno Tamarit, que cuando no consigue lo que quiere arranca a llorar, haciendo pucheros como el niño que es. Diego Braguinsky como el padre que quiere mantener controlada la situación. Jordi Ballester que por no hacer spoilers, solo diré que está brillante, tanto cuando lleva la bufanda roja como cuando no la lleva.

Aparte del texto, respetado en su totalidad, como debe de ser, lo único que se ha mantenido del original es la música de Fernando Velázquez y el vestuario confeccionado por Pascual Peris, basado en el diseño original de Alejandro Andújar. Resumiendo, si no conocéis la obra o sólo habéis visto la película, no os la deberíais perder. Es ese trabajo que te reconcilia con el teatro y que te recompensa el salir de casa, para ver algo “vivo”. Saldrás del teatro con otro talante y con suerte, igual alguna de las ideas lanzadas desde el escenario, te invitan a reflexionar.

Una escena de “La ternura”

Estarán en el Teatro Talía de Valencia hasta el 28 de Junio de 2026 y supongo que harán gira, porque algo tan bueno, hay que compartirlo. Puede que os parezca exagerada mi crónica, pero reconozco que es el texto que más he disfrutado en los últimos diez años. Corría el peligro de que al volver a verlo me decepcionara y afortunadamente no ha sido así. Os dejo el enlace a la rueda de prensa del equipo creativo el día del estreno.

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