Segundo musical póstumo de Fred EBB, letrista que con John KANDER ganó premios y reconocimiento por sus musicales “Cabaret” o “Chicago“, entre otros. En esta ocasión, a pesar de haber fallecido en el año 2004, Fred Ebb dejó bastante avanzada su labor como letrista de este musical, mezcla de denuncia social y prejuicios raciales, combinada con los repetidos fallos de la justicia estadounidense, algo que los americanos, al menos tienen la capacidad de reconocer, asumir y sacar a la luz denunciando sus propios errores.
En esta ocasión se trata del caso real que vivió la ciudad de Scottsboro donde nueve chicos de color fueron acusados de haber violado a dos muchachas blancas, siendo condenados a muerte hasta que saltó el escándalo por el poco ortodoxo juicio que habían tenido, e intervino el mismísimo Tribunal Supremo, anulando la sentencia y desatando un rosario de juicios, que no solucionaban el tema. Todo ello en un estado del Sur, con sus habitantes altamente racistas, que recibían de mala forma cualquier defensa que viniera del Norte, para defender a unos chicos negros, contra unas chicas blancas.
En Octubre de 2013 el musical se estrenó en Londres, con un éxito espectacular que agotó las entradas para la corta temporada para la que fue programada y ganó el premio Peter Hepple al mejor musical, que votan los críticos. La alta demanda de localidades hizo que el musical se repusiera en Octubre de 2014 en el Garrick de Londres, anunciando que se grabaría el CD con el reparto de Londres y saldría a la venta en primavera de 2015.
RESUMEN DE LA OBRA:
Está anocheciendo. Una señora está sentada en un banco de la estación, esperando el autobús que lleva retraso. Mientras espera, levanta una esquina de la caja que lleva con ella. Al oler el pastel que contiene, los recuerdos se agolpan en su mente. Ella cierra los ojos y los ruidos de la calle y el tráfico se desvanecen y le llega una música en la lejanía (“Minstrel march”).Los actores van entrando alegres en escena y organizan sus sillas en semicírculo. El interlocutor nos los va presentando (“Hey, Hey, Hey, Hey!”). La historia comienza. Estamos en 1931 y nueve muchachos negros
A pesar del clamor popular que pide el linchamiento de los jóvenes negros, los nueve son enviados a la cárcel. Sin la ayuda de un abogado decente, los chicos son rápidamente llevados a juicio. Haywood Patterson es el primero en declarar (“Nothin’”). Los chicos son encontrados culpables y condenados a muerte en la prisión de Kilby. Eugene, el más joven, no puede dormir y sufre pesadillas imaginando la silla eléctrica (“Electric chair”). Esperando la ejecución, los chicos hablan de su anhelo de volver a casa (“Go Back Home”).
El tiempo pasa y para distraerse Haywood escribe y muestra a Roy, uno de los chicos más jóvenes, la fábula que ha escrito. (“Make friends with the truth”). El siguiente juicio llega en la primavera de 1933. La indignación pública sobre el juicio ha crecido, especialmente en los estados del Norte. El Partido Comunista ha asumido la defensa de los chicos y ha contratado a un abogado de Nueva York, Samuel Leibowitz, para que los represente ante los tribunales. (“That’s not the way we do things”).
En el juicio, Ruby Bates, una de las chicas acusadoras, sorprende al tribunal cambiando su testimonio y admitiendo que los chicos son inocentes (“Never too late”), pero en el turno de preguntas del fiscal, siembra la duda de si cambio del testimonio de Ruby, fue comprado por el abogado de la defensa. (“Financial advice”).
Mientras esperan el veredicto en la celda, los muchachos hablan de lo que harán cuando el juicio termine. Obviamente, no pueden ser declarados culpables de delitos que nunca ocurrieron. Hablan de marchar a los estados del Norte, donde hay menos prejuicios raciales, pero el interlocutor les recuerda que ellos pertenecen al Sur (“Southern days”). La lectura del veredicto, a pesar de la enorme cantidad de pruebas, sigue condenando otra vez a los chicos que deben volver a la cárcel.
Han pasado 6 años, estamos en 1937 y una revisión del caso absuelve a los cuatro chicos más jóvenes, pero los otros cinco siguen en prisión. Haywood Patterson se pregunta cuándo se hará justicia (“It’s gonna take time”). Finalmente Haywood consigue la libertad condicional por el gobernador de Alabama, a condición de que se declare culpable. Haywood debe elegir entre admitir un crimen que nunca cometió y ser libre o decir la verdad y pasar el resto de su vida en prisión. (Zat so / You Can’t Do Me “). Haywood elige mantenerse en la verdad y regresa a la cárcel donde morirá veintiún años más tarde.
La obra está presentada como si fuese un “minstrel show”, tipo de teatro popular en América a principio del siglo XX, escrita por blancos, en la que actores blancos con las caras pintadas de negro, interpretaban exageradamente a negros. Sorprende por la imaginación empleada para contar la historia en un escenario vacío, con los actores y tan sólo unas sillas y alguna tabla, con la que van dando forma a las situaciones y espacios.
Hay que tener un buen dominio del inglés o conocer algo la historia, ya que debido a que los actores negros interpretan todos los papeles, incluidos los de las dos chicas blancas que los acusan, o al abogado defensor que también es blanco, podrían perderse algunos matices importantes. La dirección y coreografías de Susan Stroman son impecables y los actores, en sus múltiples papeles están espectaculares, tanto vocal, como actoralmente.
MÚSICA: John KANDER
LETRAS: Fred EBB
Existe CD con el audio del musical por el reparto que lo estrenó en Broadway y está prevista que salga otro con el reparto de Londres, que se pondrá a la venta en primavera de 2015. Para aquellos que quieran conocer la historia, se ha publicado el DVD que en España se tituló “Los chicos de Scottsboro”.
Os dejo un video con una de las canciones