No me refiero a la película clásica de 1933 con música de Max Steiner, sino a la versión de 1976 dirigida por John Guillermin, que juntó varias maravillas. La más importante hacer creíble el enorme animal diseñado por Carlo Rambaldi, con el que ganaría un Oscar a los mejores efectos visuales, que haría que luego lo llamase Spielberg para “E.T”. o “Encuentros en la tercera fase”. Sus marionetas cobraban vida en pantalla de una forma nunca vista en el cine.
La segunda maravilla fue descubrirnos a una guapísima Jessica Lange, que aparece como superviviente de un naufragio y es rescatada por un barco lleno de hombres. Curiosamente toda la ropa que se pone de los marineros le sienta a las mil maravillas. Lange obtuvo el papel porque el productor Dino deLaurentiis cuando le presentaron a Meryl Streep para el papel dijo que cómo le llevaban a aquella chica tan fea. Lo curioso es que lo dijo en italiano pensando que Meryl no le entendería y ella en perfecto italiano le respondió que lamentaba no ser suficiente hermosa para lidiar con King Kong.
No confundir tampoco con la versión de 2005 dirigida por Peter Jackson que caía en la moda de convertir las películas de acción en un videojuego lleno de efectos especiales.