Steven Spielberg vuelve a hacerlo y dirige una película de aventuras al 100%. Retoma el espíritu de la original “En busca del arca perdida” y del Arca de la Alianza pasa a buscar el Santo Grial codiciado por los nazis de nuevo. Atrás quedan las aventuras de la segunda película para rescatar a unos niños robados de sus familias y tres piedras sagradas en un templo maldito en el que practican torturas y ritos mortales.
Harrison Ford retoma el papel protagonista y aunque aparece en una escena River Phoenix, quizá en un intento de preparar al público para posteriores películas del héroe, cuando Ford ya no pudiese hacer el personaje, la muerte de Phoenix dio al traste con la idea. Uno de los mayores aciertos es el de incluir a Sean Connery como padre de Indiana y la química entre los dos y su relación paterno-filial, de admiración y rivalidad, funciona a la perfección.
Después de esta vendría “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”, otro pinchazo en la saga. Esperemos que la quinta película a estrenar en Junio del año próximo esté a la altura, ya que parece que las películas pares de la saga son las malas y la primera y la tercera, confiemos en que la quinta sea otra vez buena, con aventuras musicadas por John Williams, aunque sin Spielberg y con James Mangold en la dirección. Crucemos los dedos.