Película de 1978. Un gran acierto en las manos de Richard Donner que contó con un muy buen guion de Mario Puzo, Robert Benton, Leslie y David Newman. Desde los títulos de crédito que hoy pueden parecer muy normales, en su día acompañados de la fanfarria de John Williams nos pegaba a la butaca, esperando ver al superhombre volar. Tuvimos que esperar 50 minutos pero cuando arrancó su primer vuelo, el cine prorrumpió en aplausos.
Vista hoy en día es de agradecer el humor que destila toda ella, jugando con el público, como cuando Superman busca una cabina para cambiarse y ya no son como las de antes. Christopher Reeve, un desconocido entonces, está perfecto en esa mezcla de despistado reportero y humilde servidor de la justicia que le valió más de un premio.
La película no pierde su aire de cómic en ningún momento y el protagonista no es un ser torturado o forzado por sus poderes a no tener vida propia. Los malos resultan simpáticos y no nos cuestionamos esa vuelta atrás en el tiempo y sus efectos posteriores o cómo una reportera de un periódico puede costearse un maravilloso apartamento con super terraza en el centro de Nueva York disfrazada de Metropolis. Es un divertimento que nos hace disfrutar la aventura y soñar con que un hombre puede volar.
John Williams fue nominado al Oscar por la banda sonora y competía con …. “Días del cielo” (Ennio Morricone), “Los niños de Brasil” (Jerry Goldsmith), “El cielo puede esperar” (Dave Grusin) y con “El expreso de medianoche” (Giorgio Moroder) que se alzó con el premio.