Película irlandesa que cuenta la historia de una pareja. Ella es una inmigrante que vende flores y compone canciones que no muestra a nadie. El es un cantautor que interpreta sus canciones en las calles de Dublín. Pronto surgirá una amistad entre la pareja y cada uno mostrará al otro alguna de sus composiciones, hasta que deciden grabar unas maquetas para probar suerte. Ambos están solos ya que ella vive con su hijo, mientras su marido sigue en su país y él ha salido recientemente de una relación.
El peso de la película recae en la construcción de las canciones y la conjunción entre ambos personajes, que consiguen crear momentos íntimos y mágicos con sus interpretaciones. Fue una producción sencilla que fue ganando puntos, prestigio y audiencia hasta llegar a ganar el Oscar a la mejor canción con “Falling slowly” y el disco de la banda sonora estuvo nominado a los Grammy.
Vi el musical en Londres y me pareció que rompía con toda la magia que desprendía la película. Para “adaptar” la duración de la película (86 minutos) a las dos horas y media de un musical, desde antes del comienzo de la obra, en el intermedio y durante la obra en el escenario un grupo de músicos interpretan canciones en directo. Al principio, para ambientar, hasta dejan que el público suba a tomarse una pinta con los músicos. El musical se alarga a mi gusto hasta llegar a resultar aburrido.
La película está en FILMIN y Apple TV