La historia de “La bella y la bestia” parece remontarse a la mitología griega, pero es en 1550 cuando aparece el cuento escrito por el italiano Giovanni Straparalo por primera vez, aunque su fama se remonta a mediados del siglo XVIII, al incluirse en el libro de historias de Jeanne Marie Le Prince de Beaumont. Fue Jean Cocteau quien la llevó al cine en 1946 con el actor Jean Marais haciendo de bestia y aunque la historia siempre estuvo entre los proyectos de Walt Disney, siempre se abandonaba al no dar con el guión que se ajustase a lo que ellos buscaban.
La historia suele presentarnos a un anciano que debe marchar de viaje y pregunta a su hija qué regalo quiere que le traiga a su vuelta y ella le pide una simple rosa. El padre es asaltado en el camino por unos malhechores que tras golpearle y robarle, le dejan abandonado. Al final tras errar vagando por el bosque, encuentra un castillo, aparentemente abandonado, en el que entra para pasar la noche. Al despertar la mañana siguiente, encuentra ropa limpia y comida junto a él, que le ayudan a reponerse en todos los aspectos.
En el año 1987 Andrew Lloyd Webber estrenaba el musical “El Fantasma de la Opera” (Phantom of the Opera), arrasando en taquilla, rozando el techo del romanticismo, ensamblando una historia de terror y de amor imposible. El logo del musical es una máscara y una rosa. La historia se nos hace familiar. Un ser horrible que debe ocultar su deformidad tras una máscara, se enamora de una hermosa joven, a la que secuestra y lleva a su mundo, esperando que se enamore de él. Webber escribe un musical que rompe muchos convencionalismos mezclando ópera y musical, con un protagonista que mata por amor y una puesta en escena impecable, con una música impresionante, que sigue en cartel en Londres y New York.
A la vista de semejante éxito, Disney se pone en marcha y cuatro años más tarde, en 1991, estrena su versión de “La bella y la bestia”, con su sello de “cine para toda la familia” contándonos la historia de un príncipe encantado cuya vida depende de una rosa protegida en una urna de cristal, que va perdiendo sus pétalos con el paso del tiempo. El logo del musical es la silueta de la bestia sosteniendo una rosa. Esta fue un Disney diferente, con un tratamiento de la imagen muy elaborado y una heroína rebelde, a años luz de las sumisas Cenicienta, Blancanieves, o la Bella durmiente, que abría la puerta a las futuras Mulan, Yasmine, Pocahontas, Esmeralda, etc.
Por primera vez una película Disney tenía estructura de musical de Broadway, ya que tras el experimento de “La sirenita” (The Little mermaid), confíaron la partitura al equipo musical que la creó dándole un enfoque más musical y Howard Ashman con Alan Menken, crearon una partitura que se abría con un “Prólogo”, en el que una voz profunda, acompañada de una música lúgubre, nos ponía en antecedentes de lo que le había ocurrido al príncipe que por no atender la petición de una anciana, había sido convertido en una bestia de aspecto feroz, que sólo podrá recuperar su aspecto anterior si consigue que alguien se enamore de él antes de los 21 años y preguntaba la voz en off … “Pero, ¿quién se puede enamorar de una bestia?…..”
La participación de Howard Ashman es fundamental en este giro a musical de Broadway, permitiéndose meter la canción “Qué festín” (Be our guest), típico número coral de final del primer acto en Broadway, con a ser posible todo el reparto en escena, consiguiendo un número potente dentro de una coreografía al estilo kaleidoscópico de Busby Berkeley. Además se permiten otro guiño ya que el número es introducido por Lumiere, un juguetón y conquistador candelabro francés, que nos recuerda al Maurice Chevalier de las operetas de Ernst Lubistch.
El tema de amor, la hermosa canción que da título a la película, planteaba un problema a los autores ya que no veían el momento o forma de que cantase la bestia, y terminaron dándoselo a la Sra. Pots, a la que ponía la voz Angela Lansbury, que además de famosa por su creación en la serie “Se ha escrito un crimen” es una multipremiada actriz y cantante de Broadway. Ella cantaba la canción mientras los protagonistas bailaban en el gran salón, ataviados con sus mejores galas, en una toma aérea y circular, con travellings alrededor de ellos en movimiento, algo nunca visto hasta ese momento en el cine de animación.
La música incidental de la película con temas como la batalla en la torre o el momento de la transformación, no pasaron desapercibidos para la Academia de Hollywood, que le dio el Oscar a la mejor Banda Sonora para Alan Menken, además de incluir entre las cinco nominables como Mejor Canción Original tres temas de esta película (“Be our guest”, “Belle” y “Beauty and the beast”) y aunque se pensaba que se repartirían los votos entre las tres canciones y ganaría cualquiera de las otras dos nominadas (“Everything I do (I do it for you)” de la película “Robin Hood” y “When you’re alone” de la película “Hook”), finalmente volvió a ganar Menken con la que daba título a la película.
En 1997 se estrenó una secuela de la película que salió directamente en video con el título de “La Bella y la Bestia: Una Navidad encantada” (Beauty and the Beast: The enchanted Christmas), que nos contaba algunos hechos como la celebración de la Navidad con Bella en el castillo, antes de la transformación de la bestia en príncipe y había un flashback para contarnos detalles que aclaraban partes de la historia.
Cuando la película salió en formato doméstico incluía la canción “Human again” que fuera escrita para la película en 1991, pero fue descartada pero se utilizaría en la versión del musical teatral estrenado en 1994 y Menken volvió a revisar el tema para el que se creó una nueva secuencia animada y pudiera incluirse en la edición especial de la película en DVD.
Para leer sobre el musical de Broadway, ver “BEAUTY AND THE BEAST, el musical”
Para ver sobre la película no animada ver “BEAUTY & THE BEAST, la película 2017“.
MÚSICA: Alan Menken
LETRAS: Howard Ashman
También es fácil conseguir la versión de la película y su secuela.