
ANATOMIA DEL SILENCIO
“Anatomía del silencio” es un nuevo trabajo de Víctor Lucas y Mamen Mengó sobre el tema del bullying. Tras el éxito de “BRUNO”, el musical que estrenaron en 2023, cosechando varios premios y el abrazo de todo tipo de públicos, insisten de nuevo con el mismo tema, con una propuesta más sencilla a nivel de infraestructura, pero que sigue metiendo el dedo en la llaga sin contemplaciones.
Un escenario único. Un ático. Un sofá, una mesa, un teclado. Cajas amontonadas y tres actores para dar vida a tres compañeros de clase que preparan un trabajo de fin de curso. No hay que deslumbrar con apabullantes escenografías. No hay que distraer del mensaje que se quiere transmitir. Ahí es donde entra en juego la creatividad de Víctor y Mamen componiendo esos tres personajes con sus historias, sus miedos, sus manías y sus compromisos para que nos creamos lo que nos están contando.

Yeray Varo y Ovidi Calderón en una escena de “Anatomía del silencio”
Descubrir el suicidio de una compañera de curso por bullying les hace tomar conciencia de su comportamiento con ella y deciden hacer algo para sacar a la luz el problema en la medida de sus posibilidades. Aquí juega muy bien la dramaturgia de Víctor y Mamen que se sirven de voces en off o imágenes grabadas para evitar utilizar más actores.
El tema es difícil y los casos que van a descubrir los tres jóvenes, evidencian el comportamiento incluso de ellos mismos en determinados momentos, pero los autores saben cómo equilibrar el texto serio insertando momentos simpáticos o divertidos, para remover conciencias sin deprimir al espectador.
La música es un bálsamo perfecto y las canciones de Víctor Lucas tienen esa propiedad de conmover en temas como “Impar”, maravillosa balada para Alba Vela, divertir con “Ser gay” para Ovidi Calderón o “Click” para Yeray Varo, tocando el tema de las redes sociales. El espectáculo dura una hora con un ritmo brutal. Los autores saben que dirigen el mensaje a unos jóvenes acostumbrados a videos cortos, que incluso ven a velocidad x2 y tienen que ser directos y ágiles, para no perder su atención.
La propuesta de “Bruno” era más ambiciosa, con 9 actores, músicos en directo y escenografía movible. Aquí con tres actores y jugando sabiamente la iluminación, las grabaciones y voces en off con música en directo y pregrabada, han creado una pieza fácil de montar y transportar de un sitio a otro. Creo que debería ser pieza obligada en todos los centros escolares. El suicidio era un tema tabú, pero ocultarlo no acaba con el problema.
Mamen Mengó comentó la noche del estreno que habían hecho algún pase previo con institutos y al finalizar la función, entablaron un coloquio con los alumnos que poco a poco se fueron soltando y dos estudiantes confesaron delante del resto de la clase estar sufriendo bullying, algo que alarmó a las profesoras que no tenían idea de la situación y que sólo por eso, para ella, el trabajo que estaban haciendo tenía sentido.





