
MAYBE HAPPY ENDING
“Maybe happy ending” es un musical surcoreano con libreto y letras de Hue Park y Will Aronson, siendo este último también el autor de la música. El musical se estrenó en 2015 en Korea, en una pre producción con carácter benéfico, con tres funciones que agotaron las entradas en tres minutos. Luego se ha repuesto en Seúl cada cierto tiempo en 2016, 2017, 2018, 2020, 2021, 2024 y 2025.
La versión en inglés con algunos cambios con respecto a la original coreana, se estrenó en Broadway en 2024, dirigida por Michael Arden con enorme éxito de crítica y público. Ha ganado los premios Drama Desk, Drama League, Outer Critics Circle, y el Tony como mejor musical original y al mejor director para Michael Arden. Además también ganó los Tony al mejor libreto, música y letras, al diseño escénico y al mejor actor protagonista para Darren Criss.

Helen J. Shen y Darren Criss en “Maybe happy ending”
La trama nos sitúa en Seúl en un futuro cercano. Oliver y Claire, son una pareja de robots de apariencia humana, que viven en el mismo bloque de apartamentos. Ambos fueron diseñados para servir a sus amos, pero sus dueños se marcharon hace año y están solos. A pesar de vivir uno frente a la otra, nunca han intercambiado una frase. Oliver vive en su apartamento hablando con su planta, esperando que su dueño James vuelva a por él. Su robot es de una versión antigua y aún apreciamos algo mecánico en sus movimientos. Claire es una versión moderna que consume más energía y acude a Oliver para pedirle prestado su cargador, ya que su batería no funciona y los recambios de su versión ya no se fabrican.
Los dos robots comienzan a verse y hablarse poco a poco. Ella más decidida que él, propone viajar a la isla en la que vive el dueño de Oliver, para que deje de esperarle año tras año y así ella podrá ver las luciérnagas, esos pequeños robots como ellos, que aparecen en la noche mostrando su luz antes de marcharse al amanecer a recargarse. Este viaje va a cambiarles por completo. Seremos testigos de como desarrollan sentimientos como la soledad, al amor o la conciencia de saber que algunas de sus piezas no tienen recambio y como los humanos un día llegará su final.
El premio Tony al mejor diseño escénico es muy merecido ya que una serie de paneles van cerrando o abriendo partes del escenario, dejando solo a la vista el lugar donde se desarrolla la acción, como encuadrándola cual viñeta de un comic. La obra equilibra muy bien los estados emocionales pasando del dramático al cómico y se ve de un tirón ya que no tiene intermedio y no llega a las dos horas de duración.
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