La importancia del orquestador

Tenemos la polémica  servida. Tras hacerse pública la lista de nominaciones a los Drama Desk de este año, se observó que habían eliminado una categoría, la del Premio a las mejores orquestaciones y el compositor Jason Robert Brown, que tiene en su haber, musicales como “The last five years“, “Parade” o “13 (Thirteen)“, por citar sólo algunos, ha saltado publicando en su blog una  carta que ha dirigido a la Organización de los Drama Desk, para que vuelvan a considerar dicha categoría, ya que según él, de no ser por ellos, algunos compositores que están nominados por sus partituras, no habrían sido considerados.

Rápidamente fue apoyado port gente del medio, siendo Marc Shaiman, uno de los primeros en saltar en defensa de dicha petición, publicándola en facebook y parece ser que se han recogido más de 1500 firmas entre gente del medio y fans como Lin Manuel Miranda, George Stiles, Lea Salonga, Ann Harada o Adam Pascal, para que se reconozca un trabajo que lamentablemente pasa desapercibido, dando todo el mérito únicamente al compositor.

Este tema surge muchas veces entre los aficionados a las bandas sonoras en las que es conocido el nombre de grandes compositores de música de cine a los que los entendidos califican de “silbadores”, porque van a su orquestador silbándole una cancioncilla que se les ha ocurrido en la cabeza para que la escriba y la orqueste en determinado estilo y luego la melodía se le atribuye al autor al 100%.

Uno de los más escandalosos casos fue el de Monty Norman que escribió una cancioncilla que le entregaron a John Barry que con Vic Flic a la guitarra escribió unos arreglos que diereon luz al hoy inmortal tema de “James Bond“, que ha llevado a ambos autores a juicio para delimitar el tanto por ciento de la autoria del material y la ley ha reconocido como autor al compositor, sin dar ningún valor al orquestador o arreglista del tema, que hizo de una pieza banal un exito total.

Seguro que los nombres de David Cullen o Nigel Wright no son muy conocidos del gran público, o Jonathan Tunnick orquestador habitual de Stephen Sondheim y de algunos trabajos de Maury Yeston como “Nine” o “Titanic”, no es tan conocido como el de los propios compositores a los que les orquestan sus melodías.

Andrew Lloyd Webber es muy meticuloso con las orquestaciones que escribe y fue muy comentado cuando vino a España al estreno de “Evita” y escuchó instrumentos que él no había incluido en sus orquestaciones. A punto estuvo de armarse un buen lío hasta que pudieron convencerle que no había sido algo caprichosamente hecho, sino que Juan José García Caffi, el orquestador y director de orquesta del musical era un argentino y había incluido instrumentos autóctonos del país (que Lloyd Webber incluiría más tarde al orquestar la película).

Hay muchos compositores que no han estudiado orquestación o dirección de orquesta y no por ello son mejor o peores músicos, pero todos reconocen la delicada y farragosa tarea de escribir una partitura por cada instrumento de la orquesta, decidiendo cuantos violines, trompetas o tubas van a estar en la formación orquestal final. En fin, que los mismos compositores valoran la labor del orquestador y arreglador, porque saben del trabajo e importancia que tienen en el resultado final de su música.

Me viene a la memoria hace pocos días hablando con el gran compositor cinematográfico español José Nieto que le pregunté por la autoría de las canciones del musical “Historia de un caballo” y me dijo que el autor era un ruso, pero que la partitura original que le llegó era para piano y una voz, encargándose él de reorquestarla, así como de escribir algún fragmento para enlazar algunas escenas que la obra lo requería, pero en el programa figuraba como adaptador musical, cuando él mismo había puesto parte de su cosecha y es una labor la que hacen los orquestadores, con el beneplácito de los autores porque indudablemente mejoran su creación.

Afortunadamente a raíz de tantas voces levantándose contra esta decisión ha hecho recapacitar al Comité de los Drama Desk y ha vuelto a poner dicha categoría entre las nominadas, resultando ser:

Bill Elliott, NICE WORK IF YOU CAN GET IT (temas de Gershwin)
Larry Hochman, DEATH TAKES A HOLIDAY (compositor Maury Yeston)
Martin Lowe, ONCE  (compositor Glen Hansard y Marketa Irglova)
John McDaniel, BONNIE & CLYDE (compositor Frank Wildhorn)
Michael Starobin, QUEEN OF THE MIST (compositor Michael John LaChiusa)
Danny Troob, NEWSIES (compositor Alan Menken)

Enhorabuena, por fin algo de cordura, algo que no es habitual que se escuchen las reclamaciones que hace el pueblo. En esta ocasión habían llegado a plantear no acudir los músicos a la ceremonia de entrega de los premios como manifestación del desacuerdo con tamaña decisión.

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