No es esta la primera ni la segunda vez que hablamos en esta página de “FOLLIES, el musical“. Estrenado en 1971 en Broadway, volvimos a él a raíz de la versión del Kennedy Center de Washington de 2011 con un reparto que incluía a Bernadette Peters, Ron Raines, Jane Maxwell, Danny Burstein y Elaine Paige. También nos hicimos eco de la versión en español dirigida por Mario Gas en 2012 en un post que escribió Iñigo Santamaría que fue muy comentado y visitado.
El estreno en 2017 en el National Theatre de Londres de una nueva versión que agotó localidades en todas las funciones, merecía dedicarle otro post y lo hablé con Iñigo que la había visto en Londres y le había gustado mucho, pero andaba liado con la presentación de “Desde Al Sur del Pacífico hasta Más allá de la luna“, la enciclopedia del musical en España en los últimos sesenta años, a la que había dedicado seis años de su vida y me dijo que le apetecía escribir la reseña de este Follies y que en cuanto pudiese se pondría manos a la obra.
A raíz del enorme éxito de esta versión de 2017, programaron una nueva temporada para 2019 y en mi escapada a Londres de finales de Febrero me propuse verla. Al aterrizar el avión y conectar el móvil me extrañó la cantidad de mensajes y llamadas perdidas que me habían llegado en las dos horas del vuelo. Pronto descubrí el motivo. Mientras volaba a Londres a ver el “Follies” que me faltaba, Iñigo había volado sobre el Arco Iris dejándonos. Todos sus amigos destrozados por lo inesperado de la noticia, seguíamos hablando de él y de lo que compartimos juntos, negando su muerte como dice una de las canciones de este musical, que pase lo que pase, más allá de los malos o buenos tiempos “sigo estando aquí”, porque Iñigo sabe que como dice la película “Coco”, mientras alguien te recuerde, no morirás.
La obra en esta adaptación tiene momentos teatrales realmente antológicos como el de las antíguas vedettes del Follies reviviendo el “Who’s that woman” cruzándose en las coreografías con sus espíritus de ellas mismas de jóvenes, o el momento de Buddy adulto tratando de advertir al Buddy joven para que abra los ojos ante lo que le espera, o las dos parejas protagonistas cruzándose con sus versiones maduras.
Los auténticos protagonistas son dos matrimonios, por un lado Sally con Buddy y por otro Pillis con Ben. Sally tuvo una relación con Ben pero éste la abandonó para casarse con Phillis su compañera de camerino y Sally se quedó atrapada a aquel amor (Losing my mind) aunque se casó con Buddy, el amigo de Ben. Treinta años después Ben es un escritor de fama, infeliz en su matrimonio con Phillis. que se cuestiona si tomó las decisiones adecuadas (The road you didn’t take). Buddy el marido de Sally tiene la amante perfecta (The right girl), que le da cuanto un hombre puede desear, salvo el amor de su mujer Sally, que lo ignora. Phillis se ha esforzado por estar a la altura de su exitoso marido y se debate entre ser la joven inocente o la distante y amargada esposa de Ben (Lucy and Jessie), que como él, salta de amante en amante.
Este bloque de números llamado “Loveland” ha sido desde siempre muy criticado porque rompe con la narración y desconcierta al espectador. Aunque ha sufrido a lo largo de los años varias modificaciones, en esta versión se ha recuperado la original tal como fue escrita y cuando te explican el sentido del número lo entiendes, pero sigo pensando que es innecesario ya que lo que nos cuenta ya lo sabemos tras la hora y media anterior, pero procuro disfrutar de los números que musicalmente son un puntazo.
La “puntilla” al artículo la ponemos en el precio. Normalmente los espectáculos del National Theatre agotan siempre las localidades, por lo que cada día ponen a la venta un cupo de la primera y la última fila a 15 libras, que si madrugas y haces cola, puedes ver un espectáculo de esas dimensiones a ese increíble precio para todos los bolsillos.
MÚSICA Y LETRA: Stephen Sondheim
Existe CD con la versión de esta producción
Termino con algunos video promocionales del musical
Tracie Bennett cantando el espectacular “I’m still here”
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Mi más sincero pésame. Yo fui uno de los que compró los dos tomos de su obra y la tengo en casa como un tesoro.
Gracias. No fuimos capaz de convencerle para que siguiera sacando apéndices anuales para mantenerlo actualizado. Al menos nos dejó este legado. Descanse en paz
Vaya, siento mucho lo de tu amigo Iñigo, tan joven... que pena.
A ver si algún día sacan este musical en formato físico para que todo el mundo pueda verlo. Yo aún, como la inmensa mayoría de los mortales españoles, no he podido disfrutarlo.
Saludos.
Sí. Ójalá lo editen y lo pongan a la venta en formato doméstico, como el “Company” último que son dos piezas de colección.