
SERRAT El vicio de cantar, Gira 2022
“De vez en cuando la vida nos besa en la boca” como dice Serrat. Anoche el encuentro en la Plaza de La Maestranza de Sevilla con el “noi del Poble Sec” fue un momento mágico, emotivo, cálido, divertido y sentido. Uno de esos momentos que me ha regalado la vida este año.
Con un sentido del humor envidiable. Bromeando con su despedida y con que esperaba que no fuese su último concierto, para no tener el mal gusto de morirse en el escenario. Como dijo: “Tenemos por delante un futuro, que debemos aprovechar”. Mirar hacia adelante. Dejarnos de añorar y rememorar. Arriesgarnos a disfrutar y vivir los grandes días que nos queden por vivir.

Un repaso a sus entrañables personajes de “Curro el Palmo”, “Lucia”, “Penélope, “el Furro”….. Su tributo a Antonio Machado con “Cantares” o “La saeta” a duo con Carmen Linares, premio Principe de Asturias. Su reivindicación de Miguel Hernández con las “Nanas de la cebolla” o “Para la libertad”. Tantas y tantas coplas….
Su recuerdo para los arreglistas y músicos que lo han acompañado a lo largo de su carrera, unos ya fallecidos y otros como Ricard Miralles o Josep Mas “Kitflus” que siguen con él en escena. Nos puso en pie muchas veces. Nos arrancó un buen puñado de “Bravos”. Cantamos con él “Esas pequeñas cosas” o “Mediterráneo” y tras más de dos horas de concierto, se despidió con “Esos locos bajitos” poniéndonos el alma en un puño.

Serrat lo definió perfectamente. Una canción no es música y letra para ser cantadas, sino una música para ser leida y una letra para ser musicada, que necesitan contar algo que nos emocione y nos haga erizar la piel. Una canción debe ser mucho más que música y letra.
Por primera vez le he visto cantar “Canço de bressol” o “Pare” en catalán, con la ayuda de los subtítulos al español, para que todo el público andaluz viviese la profundidad de los textos y se emocionase con las canciones. Nadie silbó porque las cantase en catalán, como ocurría años atrás y es que Serrat es el español que mejor ha combinado y defendido ser español y catalán a la vez, porque lo uno, no debe estar reñido con lo otro.

Aún me emociono recordando el final del concierto, con el publico en pie moviendo los brazos a derecha e izquierda, despidiéndose de él, de pie en escena, acariciandose el corazón por la emoción y es que “de vez en cuando la vida…. Nos regala un sueño tan escurridizo, que hay que andarlo de puntillas, para no romper el hechizo”.





