
TRES NOCHES EN ÍTACA
“Tres noches en Ítaca” es una obra de Alberto Conejero, dirigida por Maria Goiricelaya, dos de nuestros jóvenes creadores más premiados en las artes escénicas. La escenografía de Pablo Chaves huele a mar, sabe a isla griega y preside inamovible toda la obra, llevándonos del interior de una casa a un velero en el mar o a una noche estrellada desde lo alto de una montaña.
La muerte de una mujer que abandonó a su marido e hijas mucho tiempo atrás, va a reunir en Ítaca a sus tres hijas, que el tiempo ha distanciado. La llegada a la isla para encargarse del entierro y la herencia de su madre, dejará al descubierto vivencias y secretos que saldrán a la luz tras muchos años de silencios y malentendidos, trastocando sus vidas para siempre.

Una escena de “Tres noches en Ítaca”
La dramaturgia se sirve de acotaciones de la obra poniéndolas en boca de las actrices. Las hijas además de sus líneas de diálogo, narran lo que ocurre entre las escenas, enlazando la trama de una forma natural y fluida, dando a la pieza un tono poético y casi mágico, a la vez que íntimo. El público asistimos a este duelo callado descubriendo con las hijas quién fue su madre, que incluso después de muerta va a ser un faro de luz para sus hijas que alumbrará el camino de sus vidas.
Escuchar a Julieta Serrano poniendo voz a la madre desde el más allá, recitando “Viaje a Ítaca”, el poema de Kavafis que han musicado desde Vangelis a Lluis Llach, es otro punto emotivo de la obra. La interpretación de las tres hijas a las que la madre llamó curiosamente Ariadna, Helena y Penélope, están tan bien escritos, que Marta Nieto, Cecilia Freire y Amaia Lizarralde están brillantes dando vida a sus personaje tan bien escritos y llenos de matices.
Siempre es un placer descubrir un texto de Alberto Conejero, pero en esta ocasión ha sido algo muy especial. Espero que esta producción de Nave10, Matadero y Octubre Producciones salga de gira y pueda ser disfrutada por el gran público. En Madrid agotaron localidades para todas las funciones.





