MAN OF LA MANCHA

Todo comenzó como una adaptación no musical, que le encargó la cadena de televisión CBS a Dale Wasserman, para grabar en un estudio y emitir en directo. Los actores fueron nada menos que Lee J. Cobb (Quijote), Colleen Dewhurst (Dulcinea) y Eli Wallach (Sancho). Aunque el título elegido para la emisión era “Man of La Mancha”, los directivos de la cadena sugirieron que se cambiara, ya que el público americano no sabría qué era La Mancha, así que se emitió el 9 de Noviembre de 1959 con el nombre de “I, Don Quixote”. La audiencia del programa se estima que fue de veinte millones de personas, lo que no se consideró un éxito, teniendo en cuenta que se emitía para todo Estados Unidos.

Años después, el director Albert Marre se puso en contacto con Dale Wasserman, para convencerlo de que su adaptación podría convertirse en un musical, buscando a Mitch Leigh para que escribiese la música de las canciones y W.H. Auden para que escribiese las letras, pero a la vista de las demasiado irónicas y atrevidas letras para el momento, se descartaron y se llamó a Joe Dorion que fue quien escribió las letras definitivas para el musical.

El musical se estrenó como Man of La Mancha en 1965 en Conneticut y aunque el papel de Don Quijote original se le ofreció a Rex Harrison, el actor abandonó al comprobar que su voz, no estaba a la altura de las exigencias de la partitura. Algunos cambios y previas en Washington dieron por fin con el reparto y formato definitivo que la estrenó en Broadway el año 1968 con Richard Kiley como Cervantes/Quijote, Joan Dienner fue Dulcinea/Aldonza y a Sancho lo interpretó Irving Jacobson. Consiguió cinco premios Tony en el año 1966, incluídos el de mejor musical, música y letras, director y actor protagonista. El musical fue todo un éxito que dio 2.329 representaciones antes de bajar el telón en el año 1971.

La acción nos sitúa a finales del siglo XVI en una cárcel de la Inquisición Española, a la que han ido a parar Miguel de Cervantes y su criado. Los prisioneros que comparten celda con ellos, les atacan para  robarles sus pertenencias, improvisando un juicio al que Cervantes se presta para evitar que quemen un manuscrito que hay entre sus cosas, pidiendo que le dejen argumentar su defensa como si fuese una obra de teatro, que representará él con el resto de presos, aceptando que si al final de la representación es encontrado culpable, entregará todo lo suyo a los presos.

Todos aceptan y Cervantes valiéndose de un equipo de maquillaje que lleva entre sus cosas, poco a poco termina convirtiéndose en un personaje llamado Alonso Quijano, ávido lector de novelas de caballerías, que piensa que ha llegado su momento de salir a combatir por el bien. Adopta el nombre de Don Quijote y en compañía de su criado Sancho Panza se lanzan a los caminos en busca de un noble ideal.

El musical tiene algunos temas extraordinarios además del popular “The impossible dream”, cuya fama ha ido mucho más allá de la vida que le dio el musical. La canción “Man of La Mancha”, que en algunos sitios viene como  “I, Don Quixote” es un tema fuerte, con el que prácticamente arranca la obra y que contrasta con la dulzura de la balada “Dulcinea”.

Este musical se ha representado en Tel-Aviv, Viena, París, Holanda, Peru, Hamburgo, Méjico, Japón, Noruega, Polonia, Checoeslovaquia, Hungría, Corea, etc. porque su mensaje no ha perdido vigencia y su música sigue emocionando. En España la estrenó Nati Mistral, casi a la vez que se estrenó en Broadway, pero la versión más recordada es la estrenada en 1998 en el Teatro Lope de Vega de Madrid con Luis Ramírez de productor, con Paloma San Basilio y José Sacristán, era el proyecto de Ramirez de convertir la Gran Via madrileña en el Broadway español, si bien tantos años después nos queda mucho camino para querer compararnos con Broadway o Londres.

Necesitamos que nuestros directores y productores sean lo suficiente profesionales, como para no ceder ante los caprichos de una cantante que se erige en protagonista del musical, donde el auténtico protagonista es Don Quijote, pero consigue colocar su nombre por encima del de José Sacristán, sobradamente conocido en el territorio español, aparte de cambiar la obra a su gusto para cantar canciones que no tiene su personaje en el original, por no hablar del apartado del vestuario, en el que una prostituta de mesón que se dedica a dar de comer a los cerdos y es manoseada por los clientes que frecuentan el local, pueda aparecer con una blusón blanco luminoso y una falda de terciopelo rojo.José Sacristán había hecho alguna cosilla cantando y sacaba su papel adelante con cierta dignidad. La sorpresa surgía cuando la gente sin avisar en taquilla entraba al teatro y veía que ese día, Cervantes no era Sacristán sino su sustituto, que cuando abria la boca dejaba a todo el respetable con las mandíbulas desencajadas. Era Carlos Marín, que ya había sido Marius en “Los Miserables”, luego sería el protagonista en “La Bella y la Bestia” y hoy está triunfando con el grupo lírico-pop Il divo, lo que demuestra que tenemos gente más que válida, pero los productores contratan caras famosas de televisión para que lleven público a taquilla.

Aún recuerdo el final del primer acto “Dorado yelmo de Mambrino” que en el original están solos Don Quijote, Sancho y el mesonero y en la producción española había más gente que en el camarote de los Hermanox Marx, con más brillo y lentejuelas que una revista de las que gustaba el público hispano años atrás y por supuesto Paloma San Basilio luciendo esplendorosa. Señores, que la obra se desarrolla en una cárcel y los presos  se disfrazan con los harapos y accesorios que puedan encontrarse en una mazmorra de muchos siglos atrás. Por favor, ¿por qué se nos toma?.Luego la gente del sector critica a algunos autores “consagrados” que exigen punto por punto cómo tienen que representar su obra, argumentando que así solo se fabrican clones de lo que se hace en Broadway o Londres y se limita la creatividad. Pues sí, señores, la creatividad es la del autor, por algo la ha escrito y como autor debe ser normal que decida cómo quiere que se represente.

En el año 1972 Arthur Hiller dirigió la versión para el cine del musical, con Peter O’toole haciendo de Don Quijote, aunque tuvo que ser doblado en las canciones por Simon Guilter, acompañado de James Coco que hizo de Sancho Panza y Sophia Loren como Aldonza. La película es bastante fiel al musical original, aunque claro está, en la película algunas escenas fueron filmadas en exteriores, mostrando lo que sería la  representacion de la obra que dirige Cervantes, en sus escenarios naturales.

Aunque se confirmó que iba a realizarse en 2016 una nueva versión producida por Stage y dirigida por Mario Gas celebrando el cuarto aniversario de la muerte de Cervantes, fue cancelada antes de subir a los escenarios.

MÚSICA: Mitch Leigh
LETRAS: Joe Dorion

Existen múltiples versiones grabadas del musical. Puestos a recomendar yo me quedaría con la última versión de Broadway con unos estupendos Brian Stokes Mitchell y Maria Elizabeth Mastrantonio, la actriz y excelente cantante. Ambos fueron nominados en su día para el Tony. También existe una grabación de estudio con Plácido Domingo, Julia Migenes y Mandy Patinkin que para mi gusto suena demasiado operística con unas voces muy líricas.

También existe la grabación española con Paloma San Basilio y José Sacristán, que salió un doble CD, cuando cabía perfectamente en un CD y también se editó el CD de la versión de con Paco Lahoz y Eva Diago del 2005. También se ha publicado en nuestro país el DVD del musical y debe ser fácil de conseguir.

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