West Side Story en vivo en el Albert Hall

WEST SIDE STORY“. Os preguntaréis qué se puede decir a estas alturas de este musical que no se haya dicho aún. Poco, es verdad y no me considero ninguna eminencia, para descubrir algo que nadie se hubiese percatado a estas alturas. Entonces, ¿a qué viene esta entrada?. Pues sencillamente a que este Junio de 2012 en el Royal Albert Hall de Londres con motivo del CINCUENTA ANIVERSARIO de la filmación de la película se habían programado toda una serie de actos y entre ellos estaba el de proyectar la película con la música en directo.

Aunque parezca algo raro, hoy prácticamente no hay casi nada imposible, así es que tomaron los masters originales de la película, la remasterizaron y aislaron una pista de audio con las voces y efectos de sonido, para poder proyectar la imagen restaurada en una sala grande, ya que hoy en día, este tipo de joyas del cine es difícil poder verlas en una pantalla de cine y a eso, además, añadirle la emoción de una orquesta en vivo interpretando esa excelente partitura, un clásico ya del siglo pasado.

Diremos que el Royal Albert Hall tiene cabida para unas 8.000 personas y se hicieron cinco pases de la película con la música en directo y que aunque asistí al último de ellos, en el que se podían observar algunas butacas vacías, un amigo me comentó que a la misma hora, estaba jugando Inglaterra contra Italia en la Eurocopa, aún así que haya sido vista por cerca de 40.000 personas, no está mal.

La película remasterizada ha sido editada en blu ray, en la misma versión que se proyectó en el Albert Hall, que si bien en cuanto a imagen no se pudo tener la sala completamente a oscuras, ya que la orquesta debía tener luz para poder seguir la partitura y ver al director, el público veíamos perfectamente la película. Era curioso ver la pantalla personal del director, con las barras que pasaban para indicarle el momento justo en que debía entrar o sonar una nota, ya que posiblemente sea esta una de las partituras más difíciles de interpretar del tirón y en vivo, puesto que en números como el “Baile en el gimnasio”, entrar un segundo tarde es una catástrofe puesto que el baile debe sincronizarse con la música y una patada, un salto o el movimiento de un brazo van ensamblados con la música.

Otro tanto ocurre con el “Prologo” donde sin mediar una palabra el director Robert Wise, antes montador de Orson Welles, con un montaje milimétrico nos cuenta de qué va a ir la película. Resultaba curioso ver aplaudir tras un pasaje musical como el de “América” por ejemplo, pero es que NUNCA LOS METALES sonaron tan límpios, vibrantes y calientes como esa noche, LA PERCURSIÓN fue otra gran baza y es que quizá las voces y efectos sonoros de la película estaban un poco apagadas o faltos de brillo, pero la música no brillaba, resplandecía. La escena de la “Pelea” o la del garage en “Cool” con los personajes como aprisionados entre rejas o encerrados bajo esos techos agobiantes, hacían que la música estallase como una vía de buscar la salida de la situación en la que estaban. En fin, los NOVENTA MÚSICOS de la Royal Philharmonic Concert Orchestra, se ganaron bien el salario esa noche y el director Jayce Ogren, con la partitura en la que le había marcado David Newman, compositor de música de cine que dirigió en Los Angeles la primera de estas sesiones en vivo el año pasado, también estuvo a la altura de las circunstancias.

De pie y de izquierda a derecha: Stephen Sondheim, Arthur Laurents, Harold Prince, Leonard Bernstein y Jerome Robbins

Todo el trabajo hecho a esta partitura para pasar primero las orquestaciones para unos 17-18 músicos que suele haber en un musical de Broadway, a los más de 100 de la gran orquesta que se utilizó para la película y que era inviable trasladarla a una sala de conciertos como esta, ya que detalles como por ejemplo que para la película se utilizaron CINCO PIANOS para una secuencia de 30 segundos, eran excesivos. Así que aquí debió buscarse el término medio y la verdad es que la música sonó de escándalo y es que la partitura es una de las principales bazas de esta película, que me atreveré a decir que -para mi- y esto es muy subjetivo, ésta es la única película con “El violinista en el tejado” que gana en su pase al cine, porque las coreografías y el montaje en el caso de WSS o la riqueza de los arreglos de John Williams para “El violinista”, dejan al musical teatral muy por debajo de lo conseguido en cine.

Y no he podido resistirme a poner esa foto del cúmulo de talento que hizo falta para conseguir esta obra maestra: Stephen Sondheim (letras), Arthur Laurents (libreto), Harold Prince (productor), Leonard Bernstein (músico) y Jerome Robbins (coreografía e idea base del musical).

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