ELF, the musical

Jon Favreau, actor y director de cine americano se encargó en el año 2003 de la dirección de “ELF”, una película escrita por David Berenbaum que obtuvo buena respuesta de público y crítica, lo cual le dió unas estupendas recaudaciones y con el tiempo se convirtió en una de las historias navideñas favoritas del público americano.

Nunca me atrajo la película y es que Will Ferrell es un actor que no está entre mis favoritos precisamente, pero me hice el ánimo y traté de verla siendo lo más imparcial posible. Desde el principio un montón de detalles me sacaban de la historia y no eran por culpa de Ferrell. Veamos: Papá Noel llega un 24 de Diciembre a la ciudad. En una de sus paradas, al dejar el saco de los regalos en el suelo, un bebé que lo ve baja de su cuna y gateando se mete en el saco de los regalos y viaja de polizón al Polo Norte. Cuando es descubierto, los elfos deducen por el bordado del pañal que lleva el bebé, donde se lee “Little Buddy Diapers” (Pequeño Buddy Pañales), que el niño es de un determinado orfanato (alucinante) y uno de los elfos lo reclama para cuidarlo como si fuera hijo suyo.El niño crece a una velocidad espectacular y a los 30 años es un hombre altísimo, (Will Farrell), al que cuando le dijeron que era un elfo se lo creyó, sintiéndose extraño junto aquellos diminutos seres, a la vez que un inútil por la torpeza de sus manos, frente a la habilidad de las de los elfos, hasta que un día escucha una conversación por la que descubre que no es un elfo, sino un humano, lo cual le pone muy triste. Los elfos le consuelan diciendole que su madre lo abandonó en el hospicio y murió sin decirle nada al padre que hoy  vive en New York y trabaja en el Empire State, incluso le dan una foto de sus padre cuando estaban enamorados. (¿De dónde han sacado toda esa información los elfos?).

Buddy, dentro de un cuerpo de un hombre de 30 años, muestra sus emociones como lo haría un niño de siete años y sin más “prueba” que la foto de sus padres, salta sobre un témpano de hielo, para dejarse arrastrar por las aguas heladas, hasta que cruzando montañas y bosques, acude a reunirse con su padre. Buddy entra en New York por el puente de la calle 59 (¿Sin documentación?, ¿sin pasar aduanas?) y se maravilla ante todo lo que ve, cruza las calles saltando con los pies juntos, saluda a todo el mundo con una sonrisa inocente y abierta. (Aclaro: mientras me creo a pies juntillas al Tom Hanks de “Big”, no me hace gracia este señor, pero como ya dije, puede ser cosa personal).Resumiendo, su padre resulta ser James Caan (de lo mejorcito de la película), que por supuesto ni lo quiere, ni le importa, pero ante la insistencia de Buddy, decide hacerse una prueba de ADN (?) que le ratifica que es el padre. A partir de aquí, podéis imaginar todo lo que viene: Buddy  tiene que vivir en la casa de su padre, con su familia. La mujer de Caan (Mary Steenburgern) está encantada con la aparición de un hijo de su marido (¿es normal?), mientras que el hijo del matrimonio, hermanastro a la postre de Buddy, al principio se averguenza de él, pero termina convirtiéndose en su mejor amigo.

Buddy descubre que la gente no cree en Papá Noel y sin la fe en el espíritu navideño, la magia de la Navidad podría desaparecer. Además Buddy conoce a una chica, a la que conquista comportándose como un niño de siete años (?). Por supuesto todo termina fenomenal y no le niego un desenlace super emotivo en Central Park, como no podía ser de otra forma, tratándose de una historia de Navidad.

Bob Martin con su hijo

Esta película, a la vista del éxito en cines, se planteó convertirla en un musical y ahora es, cuando esto se pone interesante. Bob Martin, autor y actor premiado con el Tony al musical “The drowsy chaperone“, se encargó de adaptar el libreto, junto con Thomas Meehan (The producers, Hairspray) y lo convirtieron en una historia más lógica, pasando por alto todos los detalles que rechinaban por insostenibles. En el musical, es Papa Noel quien nos cuenta una historia que pasó allí hace un par de años, (no 30 como en la película), con lo que el protagonista puede ser más joven y sus “chiquilladas” serán más creíbles y graciosas.

Papá Noel nos cuenta que Buddy llegó al Polo Norte metido en su saco, (pero no vemos como ocurrió). Tampoco se nos muestra cómo llega Buddy a New York, desaparece la figura del Papá Elfo que acoge como un hijo a Buddy, etc. dejando que la imaginación de cada cual, una las partes más inconsistentes de la historia, de la forma más creíble para cada espectador.La elección del reparto es fundamental y aquí el actor que interprete a Buddy es decisivo. En la producción que se estrenó en Broadway el 2010-2011, el papel recayó en Sebastián Arcelus, todo un actorazo de Broadway que ha interpretado a Roger y Marc en Rent, a Fiyero en Wicked y a Bob Gaudio en Jersey Boys, o sea que no era ningún novato, pero además conserva ese aire juvenil y simpático, que desde que aparece, aprecias el carisma que destila con el personaje y con el público. Todo un acierto.

Le acompañaban como Jovie, la joven de la que se enamora, Amy Spanger, otra actriz de Broadway (Kiss me, Kate, Chicago, The wedding singer, Tick, tick… boom, Rock of ages) y en el papel de Emily Hobbs, la “madrastra buena” estuvo Beth Leavel, ganadora del Tony por su papel de Beatrice Stockwell en The drowsy chaperone y que ha protagonizado Mamma mia, o Baby, it’s you, por la que también fue nominada al Tony. En fin, todos estaban  estupendos y la partitura, escrita por Matthew Sklar y Chad Beguelin, el equipo de The wedding singer, alegre y llena de matices y ritmos que realzan el valor del musical, dividiendo en dos actos la película de 93 minutos, para alcanzar el musical de dos horas, apto para todos los públicos, que abandonan el teatro con muy buen sabor de boca.Tras su estreno en el Al Hirchfeld Theatre el 14 de Noviembre de 2011, recibió críticas encontradas y mientras unos le reconocían suficientes chistes para los adultos y efectos para los más pequeños, otros decían que era demasiado dulce y algo mediocre, pero el que estuvo totalmente de acuerdo con el musical, fue el público, que en la temporada navideña de 2011, la colocó en el tercer puesto en ventas, superado solo por Wicked y The Lion King. De hecho para la temporada de 2012-2013, se ha programado para que vuelva al mismo teatro, del 9 de Noviembre de 2012 al 6 de Enero de 2013, con un reparto en el que repiten Beth Leavel y Mark Jacobi como el matrimonio Hobbs, pero Buddy es Jordan Gelber y Santa Claus es Wayne Knight.

Como era de esperar Londres también lo quiso para su público y se programó en el Dominion Theatre para una temporada limitada de 10 semanas del 24 de Octubre de 2015 al 2 de Enero de 2016. Esperemos repita el éxito que tuvo en Broadway.

MÚSICA: Matthew Sklar
LETRAS: Chad Beguelin

 

Existe el CD con el audio del musical. También se puede conseguir el DVD de la película, aunque ya he dicho que es muy, muy inferior al musical (para mi gusto), pero eso ya va a elección de cada uno.

Os dejo un video promocional del musical en Broadway

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