
SEÑORA EINSTEIN
“Señora Einstein” es un trabajo de equipo de la compañía madrileña Teatro de Fondo. El texto está escrito a cuatro manos, tres de las cuales son de los intérpretes de la obra: David Díaz, Gustavo Galindo y Pedro Santos. La otra mano es de Vanessa Martínez, que además asume la dirección escénica. La obra la defienden seis actores, que además de los mencionados son Guillermo Berasategui, Esperanza García-Maroto y Rocío Vidal y se nota mucho la implicación de todos en la obra, en lo que dice y en cómo lo dice.
La historia gira en torno a Mileva Maric, científica y matemática serbia y única mujer en la escuela de Zurich, donde coincidió en aula y curso con Albert Einstein. Fue la segunda mujer en terminar sus estudios en el Departamento de Matemáticas y Física en el año 1891. Sus estudios y trabajos en conjunto con Albert Einstein, culminaron con el embarazo de ella dando a luz a una hija, que se supone la obligaron a dar en adopción. Con el tiempo se casó con Einstein con el que tuvo dos hijos más, pero relegó los estudios a un segundo plano, aunque siguió trabajando con su marido, ya que según aparece en la obra, él la requería constantemente por su mente brillante y sus extraordinarias ideas.

Una escena de “Señora Einstein”
Mileva se quedaba en casa con sus hijos. Albert estaba lejos embebido en sus trabajos y publicaciones científicas, pero viajaba en ocasiones a casa para contrastar ideas y buscar inspiración en su mujer. En 1905 publicó el trabajo por el que en 1921 recibiría el Premio Nobel. La separación del matrimonio se produjo en 1914, pero en las condiciones del divorcio ya se mencionaba que habría una compensación económica para Mileva, en caso de que Albert ganase el Nobel.
La idea que da pie a la obra surge con la aparición de unas cartas cruzadas entre el matrimonio, en las que ambos hablaban de “nuestro trabajo” y “nuestra teoría”, dejando en el aire la duda de qué parte de autoría merecería Mileva. Esto nos devuelve a la conocida frase de “cherchez la femme” o “detrás de todo gran hombre, siempre hay una mujer”. Me vino a la memoria la estupenda película “La buena esposa” con un tema muy similar.
Lo extraordinario de esta pieza es como nos cuenta la historia. La puesta en escena es de una total sobriedad. Seis actores desdoblándose en múltiples personajes. Ellos mismos hacen volar el atrezzo ante nuestros ojos. Está tan bien escrita y dirigida que a pesar de que un mismo actor, sin cambiar su aspecto físico represente a otro personaje, lo veamos y no nos perdamos en la trama. Una dramaturgia excelente, una dirección brillante y unos camaleónicos actores que nos encandilan con su propuesta.
Puestos a ponerle un “pero” diré que tiene algunos momentos “graciosos”, para mi forzados, que me sacaban del drama y -a mi entender- no casaban con la tono de la obra. Es un mal menor. Si pueden no se la pierdan. Lo que plantea es una teoría que flota en el aire, mezclada con hechos reales, para reivindicar la figura de una mujer que sigue en la sombra. Desde su estreno ha visto recompensado su esfuerzo con varios premios y fue candidata a los premios Max. Sigue de gira por España.
Termino con un video promocional de la obra





