REIKIAVIK

Juan Mayorga con su obra “REIKIAVIK” nos presenta dos personas obsesionadas por sendos genios del ajedrez, que fueron víctimas de una sociedad y un enfrentamiento en lo que se llamó Guerra Fria entre Oriente y Occidente en los años 60-70, cuando para sus países triunfar en el campeonato mundial de ajedrez, era mucho más que ganar un título o una medalla, era una muestra ante el mundo de ser la potencia con mayor inteligencia y saber.

Fue la época de la carrera entre Rusia y Estados Unidos por la conquista del Espacio, por ganar más medallas en las competiciones olímpicas y en el tema del ajedrez, donde siempre habia sido el campeón mundial un ruso hasta que apareció en Estados Unidos Bobby Fischer, con una habilidad natural innata para dicho juego, en el que competía por dinero, jugando varias partidas simultáneas en Central Park, hasta que le propusieron competir por Estados Unidos contra el entonces campeón ruso Boris Spasski y entonces saltaron las alarmas en ambos gobiernos.

imageMayorga tomando este elemento como punto de partida inventa dos personajes que llevan curiosamente los nombres de dos derrotas famosas, Bailén (César Sarachu) y Waterloo (Daniel Albadalejo), que han estudiado cada movimiento de las famosas partidas que se jugaron por el título en la ciudad de Reikiavik, en las que compitieron el americano Fischer y el ruso Spasski y quieren hacer partícipe de su aprendizaje basándose en lo aprendido de estos jugadores transmitiéndole su saber a un joven espectador (Elena Rayos), que en cierto modo es como un miembro más del público que asistimos al desarrollo de la lección.

La habilidad narrativa de Mayorga es brillante ya que prácticamente con dos actores consigue contarnos esta compleja historia, que se desarrolla en múltiples escenarios, obligando a los actores a desdoblarse en diferentes personajes, tanto femeninos, como masculinos, sin cambiar su vestuario ni maquillaje, en una vertiginosa sucesión de situaciones. El trabajo es actoral debe precisar de una concentración tan extrema, que intuyo un agotamiento total mental para los dos actores principales, compañeros en los cortos televisivos de “Cámera café”, demostrando principalmente Sarachu que su trabajo sería merecedor de los Premios Oscar, Tony, César y BAFTA.

imageUn escenario casi vacío salvo una mesa con dos bancos y algunas proyecciones, que incluso son prescindibles, un juego muy espartano con la luz obligan a condensar toda la atención en los actores y un texto sin respiro donde el espectador debe estar con los cinco sentidos en la pieza, lástima que el contenido hable de algo del que ya conocemos su final y que cuestiona el aprendizaje al que se somete a las nuevas generaciones en las aulas, pero que en mi caso como espectador, la historia no consiguió interesarme.

La obra fue nominada a tres Premios Max en 2016 como mejor espectáculo teatral, mejor dirección teatral y mejor autoría teatral y aunque no ganó ninguno, ha contado con el respaldo del público que agotó las entradas para todas las funciones, tanto en 2015 cuando se estrenóm como en la reposición de Octubre de 2016.

TEXTO Y DIRECCIÓN: Juan Mayorga

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Para los interesados el texto está publicado el libro po la editorial La uña rota.

para terminar un video promocional de la obra

 

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